RADIO INTERNACIONAL FEMINISTA - FIRE
Diciembre 2006
Por Alda Facio
Con el tema de la igualdad entre los sexos pasa algo contradictorio: todo el mundo dice estar a favor de que no haya desigualdad pero no todo el mundo está a favor de la igualdad. Es más, hasta algunas feministas se pronuncian en contra de la igualdad, ya sea porque están a favor de la diferencia confundiendo de este modo el concepto de igualdad entre todos los seres humanos con el concepto de igualdad de las mujeres con los hombres, o porque prefieren utilizar el término equidad que según ellas es más inclusivo de la diversidad humana, como si el concepto de igualdad no partiera precisamente del reconocimiento de las diferencias reales e imaginarias entre los géneros.
Otras personas dicen estar a favor de la igualdad entre los sexos pero se oponen a cualquier medida que les de trato diferenciado como si hombres y mujeres ya estuviéramos en un plano de igualdad real o porque confunden la igualdad con la semejanza o similitud entre los sexos.
Aunque me encantaría, por ahora no voy a analizar cada una de estas contradicciones porque quiero concentrarme en conceptualizar lo que considero es una nueva forma de entender el principio de igualdad producto de la teoría de los derechos humanos. Eso sí, si logro mi cometido, espero contribuir a superar las concepciones equivocadas que aún prevalecen sobre este principio y por ende, también a erradicar esas contradicciones. Para ello he divido esta ponencia en cuatro partes.
En la primera hago una breve descripción de lo que yo entiendo como la estrecha relación entre la lucha por la igualdad entre los sexos y la de los derechos de las humanas para demostrar que ambas han sido una lucha por lograr establecer la humanidad de nosotras las mujeres. Cuando se entiende que la lucha ha sido por el reconocimiento de nuestra pertenencia a la especie humana, condición que ya habían alcanzado la mayoría de los hombres, entonces se puede entender que no ha sido una lucha por ser idénticas a los hombres sino todo lo contrario, una lucha por diversificar lo que se entendía por ser humano que en aquel momento era sinónimo de hombre.
En los otros tres apartados, trato de conceptualizar la igualdad a partir de los tres principios que conforman lo que el Comité de la CEDAW [1] llama la igualdad de resultados, a saber, el principio de no discriminación, el principio de responsabilidad estatal y como consecuencia de los dos primeros, el principio de igualdad substantiva.
http://www.radiofeminista.net/dic06/notas/igualdad_equidad.htm











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