NOTIESE
Carlos Monsiváis
L a implantación del doctor José Ángel Córdova Villalobos en la Secretaría de Salud alegró a las grandes industrias farmacéuticas y a las asociaciones del integrismo, y no es para menos. Córdova Villalobos ha sido congruente en su conservadurismo extremo. En su paso por la diputación federal, él encabezó las protestas contra la "píldora del día siguiente", por considerarla "abortiva", no obstante la sólida y abundante argumentación científica en contra. A propósito, el candidato Calderón también se manifestó en contra, alegó la fortaleza de sus creencias, y ante la protesta se retractó sin retractarse y habló de algo parecido a un galimatías. En esa batalla cultural perdida, Córdova exhibió su bagaje primordial, la decisión de no oír jamás algo parecido a la crítica, ni por asomo. ¿Para qué? En su lógica apabullante, los que no estén de acuerdo con su posición anidan en la zona de las tinieblas, es decir, son inaudibles. (¿Quién oye a la oscuridad?) Su sector, el de la Verdad Absoluta, no acepta debates, y dice siempre lo mismo, palabra por palabra. ¿Por qué modificar en lo mínimo sus posiciones si la receta funciona: inmoviliza tu mensaje y alguien te atribuirá conocimientos firmísimos?
http://www.notiese.org/opinion.shtml?cmd[55]=c-1-%221%22-2-busopinion











Pues yo soy satanico, y todos somos libres y soberanos, Dios ya perdio
pero yo no me pongo piercings , me dan mucho asco, pero si ati te exita
esa onda esta de lujo weeeeee