CIMAC MEXICO

-- Ningún avance en una década

Por Leticia Puente Beresford

Nueva York, 27 dic 06 (CIMAC).- La malnutrición crónica de niñas y niños en
América Central es similar a la que se padece en África o Asia meridional,
informa el Banco Mundial, institución que trabaja en proyectos de
desarrollo en países como El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

En Guatemala, la mitad de infantes menores de cinco años sufren de
malnutrición crónica y en El Salvador, Honduras y Nicaragua uno de cada
tres niños menores de cinco años se encuentra en la misma condición.

Además, desde hace más de una década ninguno de estos cuatro países
registra mejoras en este ámbito.

"En América Central, la malnutrición contribuye a aumentar la pobreza y, a
largo plazo, puede afectar negativamente el crecimiento económico de un
país en hasta 3 por ciento del PIB anual", señaló Evangeline Javier,
directora de Desarrollo Humano en la Región de América Latina y el Caribe
del Banco Mundial.

Los niños de las comunidades pobres, indígenas y rurales registran las
peores tasas de enanismo nutricional (baja altura para la edad, un
indicador de la malnutrición crónica) en América Central. Si la
malnutrición se establece antes de que un niño cumpla 2 años, como
generalmente se ocurre, las consecuencias son irreversibles.

A fin de otorgar a la malnutrición la categoría de problema de desarrollo
en América Central, el Banco organizó el taller "Combatiendo la
Malnutrición Crónica en América Central", que se realizó en Tegucigalpa,
Honduras, en noviembre pasado.

El evento contó con el apoyo del Department of Internacional Development
del Reino Unido y el Programa de Partenariado Banco Mundial - Países Bajos
(BNPP).

"En el pasado no hubo suficiente intercambio de conocimientos entre los
países de América Central, a pesar de que comparten desafíos comunes y
podrían encontrar soluciones similares", comento Laura Rawlings, jefe
sectorial para Desarrollo Humano en la Unidad de Gestión del Banco Mundial
para América Central.

"Este taller les permitió aprender de las experiencias de los otros y
desarrollar estrategias para mejorar sus propios programas, especialmente
programas a nivel comunitario centrados en prevenir la malnutrición en
niños menores de 2 años". Y su objetivo central fue revisar los resultados
de los programas de nutrición infantil a nivel comunitario.

"Las mujeres bien alimentadas corren menos riesgos durante el embarazo y el
trabajo de parto. Los niños y niñas bien alimentados se desempeñan mejor en
la escuela, viven más años y pueden ofrecer a sus propios hijos un mejor
comienzo en la
vida", explicó.

Wendy de Berger, primera dama de Guatemala, mostró la otra cara de la
moneda: "La malnutrición es la falta de oportunidades", afirmó.

La malnutrición que afecta a América Central no se explica sólo por la
falta de alimento, sino depende además de un conjunto de factores como mala
salud materna, inadecuadas prácticas de alimentación y de cuidado infantil
y falta de acceso a agua potable y saneamiento.

"Las políticas nutricionales deben tener alcance nacional con una
perspectiva integral", indicó Christine Lao Pena, economista senior en
Desarrollo Humano en la Región América Latina y el Caribe del
Banco Mundial.

"Deben combinar estrategias a corto plazo, como el apoyo a la nutrición,
con estrategias a largo plazo que incluyen un eje de atención centrado en
el cambio del comportamiento en los hogares y los individuos y mejorar los
niveles de educación y el
status social de las mujeres".

06/LPB/GG