por Giselda Rinaldi

Clamaba mi sangre
Otro origen.
Desconocía tu nombre,
Desconocía tu rostro.
Te buscaba.
Con la mirada triste
Y la boca amarga,
En el dolor y el descontento.
Te buscaba.
Escudriñando ritos
De usurpadores dioses.
Te buscaba.
En la esperanza despedazada.
Te buscaba.
En la tierra yerma.
En el dolor de tantas almas.
Te buscaba
Y surgió tu nombre
Disipando nieblas.
Vibró el presagio
Danzó mi sangre.
Eras Tú!
Eras Tú
Diosa primigenia.
Eras Tú
La respuesta que buscaba.

Fuente: Agenda de las mujeres
http://agendadelasmujeres.com.ar/index2.php?id=3¬a=270