La Coctelera

Blog de Beatriz Garrido

MUJERES EN LA BLOGOSFERA

16 Noviembre 2006

La Historia de las Mujeres y los Estudios de Género

EN LA UNIVERSIDAD DE TUCUMÁN

Introducción

Desde fines de la década de 1980 comenzaron a crearse en el interior de las universidades nacionales argentinas organismos que estudiaban la historia de las mujeres como respuesta a la necesidad de rescatarlas de su “invisibilidad” histórica. Se realizaron reuniones científicas y vieron la luz las primeras publicaciones sobre la temática. A partir, especialmente de las “I Jornadas de Historia de las Mujeres”, las investigaciones en torno a esta problemática han crecido en nuestro país, a la vez que han ganado espacios -aún en el marco de enormes dificultades- los distintos centros, áreas y programas que nuclean a investigadoras/es que estudian y que promueven este tipo de estudios. Al mismo tiempo, cuando recién comenzaba a legitimarse y desarrollarse este campo, surgió la urgencia de documentar la experiencia histórica de varones y mujeres en su interrelación, entrándose en una nueva etapa en que se comienza a plantear la inclusión del género como categoría analítica.
En este contexto, en 1991 se creó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, por iniciativa de profesoras de la Carrera de Historia, el Centro de Estudios Históricos Interdisciplinarios Sobre las Mujeres (CEHIM). Dentro de sus actividades docentes se fueron incorporando estos estudios en diferentes asignaturas de la malla curricular de grado de la carrera de Historia, se impartieron cursos optativos y de extensión y, se han dictado cursos de postgrado, de capacitación docente y seminarios en otras universidades de la región. Dentro del campo científico se diseñaron proyectos de investigación que han llevado adelante análisis interpretativos en profundidad sobre las relaciones de poder, las identidades de género, las relaciones de saber, con el propósito de hacer visible la persistencia de los múltiples factores de las discriminaciones ocultas de género en el espacio académico-científico, que son generadas por el poder académico masculino.

La Historia de las Mujeres y los Estudios de Género

Impulsados por los movimientos de mujeres y por la renovación de las corrientes historiográficas se iniciaron en la década de los años ´60 las primeras reflexiones en torno a la Nueva Historia de las Mujeres. Desde entonces esta nueva corriente historiográfica ha representado una de las áreas de mayor desarrollo en la producción histórica internacional, convirtiéndose en uno de los polos más dinámicos en la revisión crítica del conocimiento histórico (1).
La construcción de la historia de las mujeres ha sido y sigue siendo un proceso complejo, contradictorio y objeto de profundos debates en el ámbito de las Ciencias Sociales. Asunción Lavrín nos recuerda que, dentro del campo de la historia, la fase inicial de los estudios de mujeres tenía como propósito demostrar “que las mujeres habían sido parte de la historia, reprimidas o liberadas, y que su ausencia de los textos se debía a la miopía y androginismo de un mundo académico dominado por figuras masculinas”. Ha sido la historia de las mujeres en gran medida responsable de haber brindado una argumentación teórica más refinada, mientras proponía replantear los paradigmas teóricos tradicionales y, sobre todo imponía la necesidad de formular nuevos planteamientos teóricos y epistémicos.
En un segundo momento, marcado por la incorporación del concepto género, comenzaron a aparecer teorizaciones acerca de las relaciones intergenéricas tanto en el pasado como en el presente. Aquí se cuestionaron los estudios de las mujeres por sus limitaciones, pues las mujeres no se encuentran en un vacío histórico, sino al contrario funcionan relacionalmente en la familia y en la sociedad.
Los estudios de las relaciones de género produjeron avances en el conocimiento de las diferencias sexuales y genéricas al analizar su construcción, su función simbólica y las representaciones sociales que produce. Centraron sus intereses en indagar las desigualdades producidas por el sistema patriarcal y capitalista, evidenciando cómo operan las relaciones de poder, de dominación y de opresión. Los cambios generados pusieron en discusión temas y problemas que exigen una definición de carácter más teórico sobre las relaciones de género y su articulación con otros procesos sociales: las inequidades en el ámbito laboral doméstico y extra-doméstico, los derechos sexuales y reproductivos, la salud de las mujeres, la jefatura femenina, la violencia contra las mujeres y doméstica, la educación, etc. Aún faltan investigaciones sobre los itinerarios de las mujeres en sociedades en transición, sobre la influencia de los nuevos valores culturales, sobre la participación social de mujeres situadas en diferentes distancias de la institucionalidad y de los espacios públicos oficiales, el análisis de los factores que facilitan u obstaculizan la interlocución y la participación social: actitudes, representaciones, ideales, reglas y procedimientos, así como el carácter de las resistencias y del debate cultural (2).
Las conceptualizaciones del género no son unívocas y su empleo tanto en las ciencias sociales en conjunto, como en la historia en particular, es bastante desigual, sea por sus diferentes niveles de uso, o bien por que no siempre es aplicada. "Una historia de las mujeres no incluye necesariamente el género como herramienta analítica. En realidad, buena parte de las investigaciones y estudios que podemos colocar bajo el rótulo de "historia de las mujeres" se ha realizado dentro de un marco historiográfico tradicional, con sesgos positivistas” (3).
Los estudios de las relaciones de género permiten comprender que el poder se presenta como un fenómeno diferenciado, una de cuyas formas de legitimación ha sido el género. El género es una categoría central sobre la que Bock (4) aclara que como "categoría", el género, no lleva el sentido de afirmación universal, sino siguiendo el origen griego del término, debe ser tomada en el “sentido de objeción y acusación pública, de debate, de protesta, de procedimiento y juicio”.
Los estudios históricos desde la mirada de género han sacado a la luz un sinnúmero de fuentes que fueron empleadas de forma innovadora, buscando indicios, signos y síntomas para desmontar lo implícito, recuperando la historicidad de las relaciones entre los sexos. La multiplicidad de enfoques historiográficos renueva, asimismo, las miradas acerca del pasado, incorporando la diversidad y la variedad de interpretaciones, con el propósito de lograr un mayor conocimiento acerca de la condición de las mujeres en cada época. En este sentido, al remarcar que lo social es una construcción histórica, las experiencias sociales diferenciadas de mujeres y varones, presentes en la trama histórica, emergen con condiciones propias en cada sociedad.

La historia de las mujeres y los estudios de género en la Argentina

El acceso de las mujeres a la universidad es el proceso más reciente en la historia de la educación argentina. En la actualidad no se puede discutir que son muchas las mujeres que se educan, que enseñan y que investigan en las universidades, aunque los datos cuantitativos no deben hacernos olvidar que continúan existiendo desequilibrios cualitativos evidentes en cuanto a los lugares donde están situadas en ese espacio de poder académico masculino, que es la institución universitaria.
Los estudios de género van a ser los que comenzaran a cuestionar el conocimiento androcéntrico generado e impartido, sentando nuevas bases para reconceptualizar la ciencia y sus formas de transmisión, cuestionando la autoridad masculina sustentada en la inferioridad y subordinación de las mujeres (5).
Los estudios de mujeres atravesaron etapas que reflejan tanto las preocupaciones como los recorridos teóricos de las feministas. En Latinoamérica las preocupaciones teóricas y temáticas sobre las mujeres surgieron fuera de la academia; en la Argentina estos estudios comienzan a introducirse desde los ´70, desde disciplinas como la psicología, la demografía, la antropología y la sociología, aunque este desarrollo se truncó por el golpe de estado de 1976. La entrada definitiva a la academia operó a partir del retorno de la democracia en la década de 1980.
En 1975 la ONU había proclamado el “Año Internacional de la Mujer” y el inicio de la "Década de la Mujer". Para nuestro país y para toda Latinoamérica este será un decenio cruento y dificultoso, pues la vida cotidiana de muchos seres humanos va a estar marcada por la pesada carga de las dictaduras, de las desapariciones, de las torturas, de los asesinatos y de la disgregación familiar (Isis).
El exilio, ese momento doloroso que ha signado las vidas de cientos de argentinos, será al mismo tiempo para muchas de las mujeres que lo soportaron, un elemento desencadenante que va a posibilitar un proceso de ruptura y de confrontación. Cuando comience la época del regreso, estas nuevas feministas van a sentir la necesidad de impulsar y fortalecer los espacios autónomos que habían comenzado a surgir en el país, y ello va a producirse a partir de los ´80 (6). De este modo, el fin de la dictadura y la entrada en vigencia del sistema democrático a comienzos de la década del ´80, abrió para estos estudios en nuestro país nuevas posibilidades.
El proceso de instalación de los Estudios de la Mujer en las universidades va a obedecer a dos fuerzas, por un lado la presión ejercida por las mujeres académicas e investigadoras feministas, y por otro, a la apertura temática y de espacios al interior de las instituciones universitarias como producto de los procesos de recuperación de la democracia formal (7).
Desde fines de los años ´80 y comienzos de los ´90 empezaron a crearse centros, áreas, institutos y/o programas en las universidades nacionales argentinas que estudiaban la historia de las mujeres; comenzaron a realizarse reuniones científicas y vieron la luz las primeras publicaciones sobre la temática.
Al mismo tiempo, cuando recién comenzaba a legitimarse y desarrollarse el campo de los Estudios de la Mujer, se va a operar al interior de los organismos universitarios que estudiaban la temática una inflexión teórica, entrándose en una nueva etapa en que se comienza a plantear una problemática que va a hacer referencia al género como categoría analítica, generando la necesidad de producir una transformación en el campo de estos estudios, convirtiéndose entonces en Estudios de Género.
Como categoría, el género se propone entrar en diálogo con otras categorías del análisis sociocultural e histórico, aunque la incorporación de esta nueva perspectiva de análisis en los estudios sociales ha constituido un largo y lento proceso aún no concluido; queda claro que todavía la categoría género no ha sido incluida en los estudios históricos-sociales en su conjunto y que el discurso académico no la ha legitimado totalmente; muchos/as investigadores continúan considerando a estos estudios como menores dentro de la investigación científica, de alguna manera los siguen conceptuando en una posición académica secundaria.
Los espacios creados en las instituciones universitarias comenzaron y continúan siendo lugares, que carecen de presupuesto propio, formados por docentes, graduadas/os y estudiantes de esas instituciones que realizan sus estudios ad-honorem, mientras cumplen sus tareas rentadas en cátedras. Marcela Nari (8) ha señalado que esta doble inserción en el campo intelectual genera serias contradicciones y conflictos a nivel personal, dado que la carrera del “prestigio profesional” continúa relacionada a la producción académica tradicional, y la institución sólo “concede” cierta autorización para hablar de los estudios sobre las mujeres una vez que se ha logrado ese prestigio. “Las investigadoras que se dedican a (estos estudios), sin haber logrado un nombre en áreas tradicionales, no son seriamente consideradas...Esto se deriva ...de la escasa legitimación de estos centros, áreas o programas de la Mujer ... La autonomía lograda (¿u otorgada ? ) corre el grave riesgo de "ghettización" y (auto) marginación”.
Al analizar la inserción en las curricula de diferentes carreras universitarias argentinas de los estudios de mujer y género, se observa que esta temática comenzó siendo incluida en el postgrado en distintas universidades argentinas; ejemplos de lo expresado han sido la Carrera de Especialización Sobre Estudios de la Mujer, organizada por la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y dirigida por Gloria Bonder y Ana María Fernández y la Maestría Interdisciplinaria “El Poder, la Sociedad y la Problemática del Género” con sede en el Centro de Estudios Históricos sobre las Mujeres (luego Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre las Mujeres) de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad de Rosario, coordinada por Hilda Habichayn. Recientemente se abrió la Especialización en Estudios de la Mujer, dirigida por Cecilia Lagunas en la Universidad Nacional de Luján.

La Historia de las Mujeres y los Estudios de Género en Tucumán

Las mujeres en la Academia

La entrada de mujeres al espacio universitario produjo un aumento de la matrícula femenina en las distintas carreras y un número cada vez mayor de docentes- investigadoras en las diversas áreas del conocimiento. Tal incorporación -marcada por la masividad- es uno de los fenómenos más significativos de las últimas décadas en la Universidad de Tucumán. Esto generó profundos cambios tanto en la vida privada como en el ámbito público, planteando la necesidad de explorar las formas en que operan las relaciones de género dentro de la institución e investigar la construcción del mundo simbólico en cuyo seno se estructuran los sujetos (9). Lamas (2000) entiende que hay que tener en cuenta que mujeres y varones son producidos tanto por el lenguaje, las prácticas y las representaciones simbólicas al interior de determinadas formaciones sociales, como por los procesos inconscientes relacionados a la vivencia y simbolización de la diferencia sexual. En este sentido, es importante entender que la diferencia sexual no es un producto de la cultura (como sí es el género) y por ello no puede ser colocada a igual nivel que los papeles y prescripciones sociales; la diferencia sexual debe entenderse como subjetividad inconsciente.
En 1960, el 37.4% eran mujeres del total de la matricula de la UNT; en 1971 el 46%, en 1994 el 55.7% y hacia fines de los ´90 el 57% (10). Entre 1961/1970, se produce un aumento en el número de mujeres en Medicina, Odontología, Derecho, Ciencias Económicas y Filosofía y Letras. El incremento de la matrícula femenina se vincularía al crecimiento de los sectores sociales dedicados a las actividades relacionadas al área del comercio, de servicios y del concomitante prestigio y ascenso social. Para Ciencias Económicas se destaca que es una carrera nueva, apareciendo asociada a los sectores sociales en ascenso; es la carrera que crece más rápidamente en este período y con un ritmo alto para el sexo femenino (11).
En la década del 60/70 en Tucumán, existen similitudes con la que corresponde al período 1947/55 en la Argentina, cuando la población universitaria creció a un ritmo considerable y la inscripción de mujeres fue notable. A partir de 1970 el aumento de la matricula femenina se registra en las carreras de Bioquímica, las licenciaturas de Matemática y Física y en Psicología. Las ramas de Ingeniería muestran una matrícula femenina baja en relación a la inscripción total (Ingeniería Civil, 4,5% de mujeres; Ingeniería Química, 18.4% de mujeres). Los egresos registran para 1985 un total de 1225 egresados-as para el conjunto de la Universidad, de éstos 613 eran mujeres; en 1993 de 1552 egresados-as, 689 eran mujeres. El fenómeno de crecimiento femenino de la matrícula se inserta dentro del proceso de masificación de la UNT de la década de 1970 y del período de 1984/1987.
La política de cupos y exámenes de ingreso entre 1976/1980, como intento de reducir el total de población estudiantil, llegó hasta 1983 cuando, con el cambio al sistema democrático, se retornó al ingreso irrestricto, recuperándose el nivel de alumnos-as que indicaba la tendencia. Varias causas explican el proceso de crecimiento del estudiantado de la UNT: crecimiento demográfico, alto desempleo en la población en edad de ingreso a la universidad, escasa capacitación laboral del/la egresado-a secundario, una creciente demanda social por educación y la expansión regional del sistema educativo. Paralelo al proceso de masificación del decenio de 1980, se opera en la UNT -al igual que en las otras universidades nacionales del país- un deterioro del presupuesto real; el presupuesto de 1985 representaba sólo el 59% del que tenía en 1975.
Los datos sobre docentes indican que dentro del sistema educativo, el 79% son mujeres en el conjunto del país; esta situación que es típica para los distintos niveles del sistema, ha guardado una relación inversa respecto del universitario, observando para 1982 que el porcentaje de mujeres alcanzaba un 28% frente al 72% de varones. Actualmente, el número de docentes mujeres -incluyendo a las auxiliares docentes estudiantiles-, es mayor que el de varones, reafirmando la creciente feminización de la docencia universitaria. Pensamos que esto incidirá negativamente en la docencia universitaria -en su valoración, presupuesto, salarios, etc.-, pues al pasar a ser una ocupación femenina en su mayoría se infravalorará paulatinamente, al igual que los otros niveles del sistema educativo.
El incremento de mujeres se registra actualmente en cargos de menor jerarquía, como Auxiliares Docentes Graduados-as y Jefes-as de Trabajos Prácticos. Los cargos de Asociadas y Titulares representan el más bajo porcentaje de mujeres. Las Adjuntas se equipararían a los cargos similares ocupados por varones. En Filosofía y Letras es donde se observa el mayor aumento de mujeres en las distintas jerarquías docentes.
Entre los-as egresados-as vemos que persisten las diferencias de género bajo diversas formas. Las mujeres continúan sus orientaciones hacia aquellas carreras en las que podrán prolongar, en la esfera pública, los roles que les han sido asignados tradicionalmente por la sociedad. Se genera así una internalización de las limitaciones que la sociedad impone a las mujeres para el ejercicio profesional compatible con sus roles familiares futuros. Así, la mujer participa, como "naturalmente" se espera de ella, de la reproducción (12) de las condiciones para la producción en sus diversas formas. De esta manera la incorporación de la mujer al ámbito académico aparecería como una ilusión de falsa igualdad que refleja los modelos de organización social impuestos por el sistema capitalista patriarcal.

La creación del CEHIM

A nivel local, la creación del Centro de Estudios Históricos Interdisciplinarios Sobre las Mujeres (CEHIM) de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, se inserta dentro del proceso de emergencia de este tipo de organismos en las universidades nacionales.
El CEHIM fue creado a propuesta de profesoras del Departamento de Historia, por Resolución Nº 699- 84-991 del 4 de noviembre de 1991 del H. Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Letras. Fue la primera institución de nivel académico en el Noroeste Argentino que abordó la problemática de las mujeres y de las relaciones de género desde una perspectiva científica, promoviendo líneas de investigación y tareas de postgrado, extensión y grado como experiencia novedosa en el espacio universitario.
Entre sus objetivos, se planteaba: impulsar, promover y coordinar, en el plano local, regional y/ o nacional, los estudios e investigaciones sobre la historia de las mujeres y los estudios de género, propender a la formación de recursos humanos en el campo de la investigación, a través de seminarios, talleres, cursos, etc., patrocinar o impulsar congresos o reuniones de carácter específico. Estimular la publicación de los resultados de las investigaciones de sus miembros-as. Promover formas de extensión y convenios con otros organismos vinculados a la problemática de las mujeres para encarar estudios sobre la situación de éstas bajo diferentes enfoques. Conformar un Centro de documentación.
En una primera etapa lo que las profesoras del Centro buscaban era lograr la instalación de la historia de las mujeres en el espacio universitario. Algunas de sus integrantes no se planteaban la pertinencia al movimiento feminista, más aún su sola mención generaba cierto escozor; lo que se proponían era incorporar la problemática de la condición de las mujeres en sus indagaciones históricas con el propósito de detectar el papel que habían cumplido las mujeres en el curso del devenir histórico, haciendo visible su presencia, sin bucear en las relaciones intergenéricas. Posteriormente, comenzarán a generarse al interior del centro discusiones que apuntaban, por un lado a establecer la pertinencia del empleo de la categoría género, su significado, las dificultades en su uso y sus posibilidades para la explicación teórica; y por otro, el tema vinculado a la adscripción al feminismo. Esta última discusión continúa estando presente pues aún no ha sido totalmente resuelta.
En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Tucumán, la temática ha sido incorporada en diferentes asignaturas de la malla curricular de grado de la carrera de Historia; se imparten cursos optativos y de extensión, y se han dictado, desde el CEHIM, cursos de postgrado, de capacitación y seminarios en otras universidades de la región.
Entre las tareas de capacitación llevadas adelante se pueden mencionar: 1) “Propuesta para la integración de los Estudios de la Mujer y de las Relaciones de Género en los contenidos curriculares de la asignatura Historia”, 2) "La mitad invisible de la Historia. Mujeres y protagonismo social en la Argentina", dictada en la Universidad Nacional de Catamarca. 3) Jornadas "Familia y Sociedad en Tucumán en la época de la globalización", destinadas a maestros/ as de Enseñanza Básica, 4) "Familia e interrelaciones sociales. Presente y pasado en la Argentina y Tucumán" y "El proceso de transformación de la sociedad argentina. Del mundo indígena a la constitución del Estado-Nación. Cambios y continuidades", capacitaciones realizadas en el marco de la Red Federal de Formación Docente Continua. 5) “Familia y sociedad: espacios de socialización y conflicto en Tucumán en el fin de siglo" en la Escuela Nº 44 de San Pedro de Colalao (Depto. Trancas). 6) "Las familias. Violencia y educación” en la Escuela Nº 331 de la ciudad de Trancas.
El dictado de cursos de postgrado y de extensión ha estado a cargo de profesoras del CEHIM y de profesoras invitadas de universidades argentinas y extranjeras como Susan Socolow, Donna Gay, Ana María Bascary, Diana Mafia, Barbara Potthas.
Las/os integrantes del CEHIM han participado en reuniones científicas de la especialidad, presentando resultados de sus investigaciones: Jornadas de Estudios de Mujer y Género. Avances y Retrocesos. 1985-1995, Primer Encuentro Nacional de Programas Universitarios de Estudios de la Mujer. PRIOM. Encuentro "Aportes de la Universidad al Estudio de la Mujer". Encuentro Multidisciplinario para el Desarrollo Creativo de la Mujer, IIIras. Jornadas Nacionales de Historia de las Mujeres, II Jornadas Aportes de la Universidad a los Estudios de la Mujer, Jornadas Sobre Estudios de Género en Argentina, V Jornadas de Historia de las Mujeres y Estudios de Género, VI Jornadas de Historia de las Mujeres, I Congreso Latinoamericano de Estudios de las Mujeres y de Género, I Foro Sobre Estudios de Género, México. 1er. Congreso Nacional de Investigaciones sobre las Mujeres, México. II Taller de la Red Interamericana de Formación Mujeres y Desarrollo, Costa Rica. II Congreso Iberoamericano de Estudios de Género y VII Jornadas Nacionales de Historia de las Mujeres, IX Congreso Argentino de Pediatría Social. IV Simposio Argentino de Lactancia Materna. Mesa Redonda: salud materno infantil desde la perspectiva de género. La mujer en los servicios de salud y IV Jornadas de Historia Moderna y Contemporánea. Mesa Temática Pensamiento Feminista Contemporáneo.
En el ámbito del CEHIM se han desarrollado proyectos de investigación aprobados y financiados por el Consejo de Investigaciones de la UNT: "Estudio de la condición de las mujeres en las estructuras sociales y culturales de Tucumán. S. XIX y XX", "Cultura y fragmentación social en el fin de siglo e "Identidades de Género. Prácticas y significaciones”.
Las y los investigadoras-es del Centro han publicado resultados de sus investigaciones en libros colectivos: Aportes de la Universidad a los Estudios de la Mujer, Espacios de Género, La Cultura en Tucumán y en el Noroeste Argentino en la Primera Mitad del Siglo XIX, Memorias de JALLA. María Julia Palacios (compiladora) Reflexiones feministas en el inicio del siglo, Mujeres en Escena, La Generación del Centenario y su proyección en el Noroeste Argentino (1900-1950), Voces en Conflicto, Espacios en Disputa, Pensamiento Feminista. Reflexiones de la realidad con enfoque de género, Pensamiento Feminista II. Aportes para un nuevo andamiaje social.

Las Jornadas de Historia de las Mujeres y Estudios de Género. Tucumán 1996 (13)

La realización de las Primeras Jornadas de Historia de las Mujeres data del año 1990 las que fueron organizadas por el Área de Historia de las Mujeres, División Historia, Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Luján; esta primera reunión de las académicas argentinas constituyó un relevante impulso a una temática novedosa en el campo de las Ciencias Sociales. Al año siguiente, en 1991, se publicaron las Actas de esas Jornadas.
Las Segundas Jornadas se llevaron a cabo en 1992 en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. En 1994 se editó "La mitad del país. La mujer en la sociedad argentina", que compilaba los trabajos de investigación presentados en esas Jornadas.
Organizadas por el Centro de Estudios Históricos sobre las Mujeres -que cambió de nombre por Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre las Mujeres, como señalamos- de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, se realizaron en 1994 las Terceras Jornadas de Historia de las Mujeres. En las "Palabras Preliminares" de la publicación "Espacios de Género", los/as organizadores/as decían que "la diversa procedencia académica e institucional de los expositores y expositoras constituyó tanto un punto sobre el cual trabajar para superar dificultades, como un incentivo por la existencia de numerosos enfoques y perspectivas que convergen en un mismo objeto ... El encuentro ... hizo evidente un desplazamiento del interés de la mujer al género, concepto que en los últimos tiempos se ha convertido en el eje del debate de las políticas educativas nacionales". En esa reunión de Rosario fue designada la sede para 1996, que le correspondió a Tucumán.
Las IV Jornadas introdujeron en su denominación los "Estudios de Género, lo que implicaba un rasgo alentador en los estudios históricos sobre las mujeres, por un lado se reafirmaba la vocación interdisciplinaria y, por otro se incluía claramente la categoría género en la indagación histórica. Este avance era necesario como un paso en el camino de la legitimación de estos estudios en el campo de la investigación histórica pues la incorporación de la categoría género suscitaba debates y poca aceptación de la Academia.
En la convocatoria a las Jornadas, el CEHIM se planteaba como objetivo central preservar y profundizar un espacio de reflexión para investigadores/as, estudiantes e interesados en la temática e impulsar la continuidad del proceso iniciado en 1990 en Luján, reflejando así la intención de instalar, de consolidar y de sistematizar en el ámbito científico-académico los estudios de la mujer y del género. Y continuaba expresando que: el desarrollo de estos estudios, vinculados a la apertura democrática y a la recuperación de espacios sociales que posibilitaron la multiplicación de los ámbitos de discusión, exigen internarse en nuevas categorías teóricas, explorar nuevas temáticas, emprender enfoques multidisciplinarios pautados por la diversidad metodológica y, finalmente, iniciar un proceso de deconstrucción de los saberes legitimados. En este sentido –continuaba- se trata de un área de investigación que comprende una diversidad de marcos teóricos y de categorías de análisis que no inhiben una toma de posición frente al objeto de estudio.
Partiendo de estos supuestos y planteando la necesidad de generar nuevos conocimientos en torno a la condición de las mujeres, las Jornadas se organizaron en los siguientes núcleos temáticos: Sistemas de inclusión y exclusión política, Sistemas de exclusión: coerción jurídica y social, Mujeres y núcleos familiares, Los espacios de mujeres en la Antigüedad y la Edad Media, Representaciones socio-culturales y mundo simbólico, Reproducción y Producción, Educación, conocimiento y saberes y Género: perspectivas metodológicas y epistemológicas
Sesionaron también dos Simposios sobre: "Curso de Vida de la Mujer: Maternidad, celibato y viudedad", organizado por las Universidades de Luján, del Comahue y La Pampa; y el de "Mujer y Escritura", llevado adelante por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT y el Área Interdisciplinaria de Estudios de la Mujer de la UBA.
La Conferencia inaugural de las Jornadas, que versó acerca del estado actual de los estudios de mujer y género en Europa, estuvo a cargo de la Dra. Reyna Pastor del Consejo Superior de Investigaciones de Madrid (España); el Dr. Jean Piel de la Universidad de París VII (Francia) dictó otra conferencia acerca de "Preguntas de un historiador a sus colegas historiadoras", en donde se planteaba una serie de interrogantes acerca de estos estudios desde la mirada de un historiador varón.
Las Jornadas contaron, además, con la presencia de prestigiosas/os investigadoras/os extranjeras/os y las/os referentes nacionales y locales de la temática. Entre ellas/os mencionamos a Susan Socolow de Emory University (Atlanta -Georgia-USA), Donna Guy de Arizona University (USA), Sergio Vergara Quiróz de la Universidad de Santiago (Chile), Silvia Rodríguez Villamil de Grecmu (Montevideo-Uruguay), María del Carmen Feijoo (Universidad de Quilmes), Catalina Wainerman (CENEP), Susana Bianchi (AIEM-UBA), Mirta Lobato (AIEM-UBA), Elida Sonzogni (CEIM-Rosario), Hilda Habichayn (CEIM-Rosario), Norma Giarraca (Ciencias .Sociales-UBA) entre otros/as.
El CEHIM publicó los resúmenes de los ciento cuarenta trabajos presentados a las Jornadas y el libro “Temas de Mujeres. Perspectivas de Género”, editado por Hilda Beatriz Garrido y María Celia Bravo.
Los trabajos de investigación que contiene esta publicación pueden ser organizados de acuerdo al tipo de contribuciones de la producción nacional en la temática: algunas investigaciones continúan con el proceso de descubrimiento de la información a través de viejas y nuevas fuentes y el empleo de las categorías sexo o género como centrales en el análisis, culminando con la propuesta, no consolidada totalmente, de integración de este enfoque a la narrativa histórica más general.
Otro tipo de estudios en el medio académico de nuestro país, es la denominada "historia contributiva", es decir cuando el objetivo es solamente hacer visibles a las mujeres recuperando su presencia, bajo la forma de un área temática nueva que se agrega a la historia general, pero sin modificar los supuestos básicos de ésta. Sus resultados reflejan profundos desniveles, "pese a sus límites, es un espacio que se está construyendo -y, precisamente por eso- tal vez sea útil comenzar a reflexionar sobre la historia de las mujeres que estamos haciendo y sobre la que quisiéramos (o deberíamos) hacer" (Bianchi, 1992).
El enfoque contributivo aparece aún como el más extendido entre las investigaciones; como sostiene Mary Nash la historia de las mujeres como agregado a la historia general despierta menos resistencias que la reelaboración de la historia desde un enfoque de género.
Otros enfoques intentan incorporar los aportes conceptuales de la teoría feminista, utilizando las nociones de patriarcado y capitalismo como categorías explicativas de la subordinación de las mujeres, y centrando la atención en las relaciones de género como un elemento configurador del conjunto de las relaciones sociales en una etapa histórica determinada. La incorporación de estos elementos teóricos implica, ya no el simple agregado de un nuevo territorio dentro del conocimiento histórico, sino el cuestionamiento profundo de algunos supuestos básicos en cuanto a las formas de hacer la historia. Esta producción fue la menos numerosa en las Jornadas.

A modo de cierre

María N. Rico sostiene que los estudios de la mujer han llevado hasta el momento una existencia bastante azarosa, dado que los cursos universitarios, en general, pasan fugazmente, no permaneciendo en los curriculum, carecen de financiamiento y los recursos humanos involucrados son escasos. La autora opina que esto pone en cuestionamiento su estabilidad en el tiempo.
En cuanto a la producción local referida a la Historia de las Mujeres y de Género, puede decirse que es sumamente heterogénea y que el hecho de haber tomado contacto con otras disciplinas como la antropología, la psicología, la filosofía, la literatura, etc., ha enriquecido la investigación histórica y ha posibilitado el acercamiento de las/os historiadoras/es con otros grupos de trabajo, marcando con ello el carácter interdisciplinario de estos estudios.
Dentro de este marco, señalamos algunas de las características que ha asumido la investigación científica referida a la temática de la mujer y de género en las universidades argentinas:

1.- Ha posibilitado la revisión de las teorías y de los marcos interpretativos;
2.- Se ensancharon los criterios conceptuales originales de las ciencias sociales para incorporar nuevos temas, problemas e interrogantes.
3.- La reafirmación de las mujeres, no sólo como objeto (la mujer como categoría analítica o las mujeres como nuevos sujetos sociales), sino primordialmente como sujetos de conocimiento, es decir como productoras de conocimiento, ha llevado a la subversión de los paradigmas, al cuestionamiento de los métodos, procedimientos, suposiciones y técnicas de la teoría científica.
4.- Al situarse como sujeto, las mujeres comienzan a producir conocimiento no como si fuesen varones, como si el conocimiento fuese sexualmente indiferente, sino que, desde su feminidad, van a desarrollar perspectivas acerca de cualquier objeto, incluidas las diferentes teorías, los sistemas de representación, etc., desafiando tanto las estructuras de los discursos, disciplinas e instituciones y presentando nuevas alternativas (14).
5.- Se comenzó a reflexionar sobre las relaciones entre los géneros, el mundo masculino y el estudio de la homosexualidad masculina y el lesbianismo.
5.- Se evidencia aún la ausencia de un abordaje más analítico de los géneros en la historia, vinculándolos a los hechos más coyunturales y articulados en la dinámica del cambio social.
6.- El no reconocimiento de la discriminación de la que son objeto las mujeres en los ámbitos académicos determinó, en las universidades argentinas que, en el campo intelectual, las docentes-investigadoras, no incorporen en los análisis de las relaciones sociales, las relaciones de género.
7.- Los Estudios de Mujeres y de Género presentan además obstáculos vinculados al hecho de que aún no han tenido en el medio un desarrollo teórico que posibilite una discusión crítica “de mayor especificidad que permita dotar de un estatus académico y científico más sólido a lo acumulado hasta la actualidad” (15).
8.- En cuanto a las técnicas y métodos de investigación, aparecen con particular énfasis las de carácter cualitativo. Es interesante señalar, en relación al empleo de técnicas para los estudios sobre la condición de las mujeres y de las relaciones de género, la opinión de Hilda Habichayn (16) que señala que es necesario afinar una metodología que permita elucidar cómo son las relaciones intergenéricas; las técnicas más adecuadas serán entonces aquellas que hagan posible llegar a los fenómenos desde una mirada cualitativa, como los relatos de vida y las entrevistas en profundidad.
9.- Las investigaciones en este campo han tenido como propósito encaminarse a promover el cambio social, dado que han puesto en evidencia la condición de las mujeres en diferentes etapas del devenir histórico y en la actualidad; buscan, asimismo, mejorar tanto la situación de las mujeres, como de otros colectivos oprimidos, superando el status de subordinación, de explotación y de opresión, y se proponen subvertir el sistema de poder que norma las relaciones entre los géneros.

Citas

1.Cf. Garrido, H. B., Norma Ben Altabef, María Sánchez Hernández y Marta Barbieril. “Las IV Jornadas de Historia de las Mujeres y Estudios de Género: Un Laboratorio de Aprendizaje y crecimiento. Su Proyección en la Opinión Pública a través de los servicios de información”. Inédito. 1998.
2.Hawkesworth, Mary. “Confundir el género” En Debate Feminista, México. Metis. Productos Culturales, año 10, vol. 20. 1999.
3.Nari, Marcela. “Relaciones peligrosas: Universidad y Estudios de la Mujer”. En Feminaria, Año VII, Nº 12. Buenos Aires. 1994.
4.Bock, Gisela. “Historia de las Mujeres, historia del género”. En Historia Social. Valencia. 1991.
5. Rubio Herráez, Esther y Ana Maria Méndez. “El género como categoría de análisis de la educación”. En Revista de Educación, Nº 290. Mujer y Educación. Madrid. 1989.
6.Isis Internacional. Movimiento feminista en América Latina y El Caribe. Balance y Perspectivas. Santiago de Chile. 1986.
7.Rico, María Nieves. “Panorama de los Estudios de Género en América Latina” En Zona Franca, Nº 6. CEIM, UN Rosario. Rosario. 1997.
8.Nari, Marcela. Op. cit. 1994.
9.Garrido, Hilda Beatriz. Educación, universidad y Género. Participación de las mujeres en el espacio universitario tucumano. CEHIM. Facultad de Filosofía y Letras. UNT. 1999.
10.Censo Universitario. Universidad Nacional de Tucumán. 1996.
11.Cf. Laguidara, Ana M. La Educación en Tucumán. A-Educación Universitaria. 1º Parte Universidad Nacional de Tucumán. Población Total. Centro de Investigaciones Sociológicas. UNT. Tucumán. 1973 y Censo de Estudiantes de Universidades Nacionales, 1994.CIN/ INDEC. Cf. Política Universitaria en la UNT, 1970-1990. Cát. de Estadística, Facultad de Cs. Económicas. UNT. 1992.
12.La categoría reproducción se entiende en tres dimensiones: la reproducción biológica; la reproducción cotidiana, es decir, el mantenimiento de la población existente mediante las labores domésticas de subsistencia, y la reproducción social, o sea las tareas orientadas al mantenimiento del sistema social. Jelin, E. 1994.
13.Tomado de Garrido, H. B., Norma Ben Altabef, María Sánchez Hernández y Marta Barbieri. Op. Cit. 1998.
14.Gross, Elizabeth (mimeo) ¿Qué es la teoría feminista?
15.Rico, María N. Op. Cit. 1997.
16.Habichayn, Hilda. (mimeo) Algunas consideraciones acerca de la teoría del género. CEHM. Rosario. 1994.

©2001

servido por beatrizgarrido 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Victor KURCBARD

Victor KURCBARD dijo

Quisiera contactarme con la Lic Hilda Beatriz Garrido en relacion a un articulo en el cual me cita.
Lic. Victor Kurcbard
vikurc@yahoo.com.ar
Desde ya muchas gracias y a la espera del contacto

16 Febrero 2008 | 11:19 PM

Beatriz Garrido

Beatriz Garrido dijo

Lic. Victor Kurcbard
Hola Víctor, recién veo este mensaje pues al blog o trasladé a otro dominio. Hace más de un año de tu mensaje, mil disculpas. Entra por favor (si ves este mensaje) http://beatrizgarrido.nireblog.com/
Slds
Beatriz

9 Abril 2009 | 06:23 AM

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