Capítulo 2: Integración y participación
Apoyar el empoderamiento
Esta contribución supone promover la integración de todos los socios, sobre todo los desfavorecidos, en procesos que afectan a su bienestar. Esto implica poner a disposición información sobre posibilidades existentes y sobre cómo participar, poner en práctica estrategias sostenibles y procedimientos de participación, crear y potenciar redes que faciliten el acceso de grupos meta a los procesos de toma de decisiones y, finalmente, garantizar que los mecanismos se fijen de manera que faciliten el diálogo entre los actores a diferentes niveles de toma de decisiones. El amplio papel del Programa VNU en procesos electorales es un buen ejemplo de su valor añadido en este campo. Tampoco hay que olvidar, por otro lado, los esfuerzos del Programa VNU por garantizar que las mujeres, los jóvenes, los afectados por el VIH/SIDA y otros grupos vulnerables sean incluidos en grupos de trabajo voluntarios que se ocupan de asuntos de preocupación. El Programa VNU también incluye el voluntariado local como vehículo para fomentar la reconciliación y unir sociedades divididas, fortaleciendo así la capacidad de recuperación de las comunidades y sus dotes para hacer frente a una situación de post-conflicto.
Los deseos de paz de Liberia se vieron fortalecidos con un voto de confianza el 11 de octubre de 2005, fecha en la que los liberianos fueron convocados a las urnas en las primeras elecciones celebradas en el país desde el final de la guerra. El resultado fue la elección de la primera mujer Jefe de Estado en África. Voluntarios VNU oficiales electorales adscritos a la Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL) colaboraron en todos los aspectos del proceso electoral y desempeñaron un papel fundamental al censar a aproximadamente 1,3 millones de votantes. Voluntarios VNU no sólo llevaron a cabo una labor de capacitación del nuevo personal de la Comisión electoral nacional de Liberia, sino que además formaron a unos 18.500 miembros del personal nacional en los dieciocho centros electorales provinciales de las Naciones Unidas. En Burundi y más recientemente en Haití, voluntarios VNU que trabajaban con las correspondientes misiones de las Naciones Unidas en dichos países -ONUB y MINUSTAH respectivamente- proporcionaron ayuda técnica y logística a las Naciones Unidas y a los organismos electorales nacionales en la selección, equipamiento de colegios electorales y organización de campañas de inscripción en el censo electoral. En la República Democrática del Congo, voluntarios VNU que apoyaron a MONUC, la misión de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, estuvieron preparando las elecciones previstas para 2006. Unos 150 voluntarios VNU asignados en pueblos remotos, casi la mitad de ellos mujeres, contactaron con grupos aislados para animarlos a participar en la votación. Y para motivar a las mujeres, trabajaron con dirigentes femeninas locales, ofreciéndoles la información y los recursos necesarios para difundir el mensaje electoral.
Durante 2005 Kirguizistán sufrió desórdenes políticos. Se solicitó la ayuda del Programa VNU para mejorar la situación y ayudar a crear redes de voluntarios como método para tratar el problema de la abstención electoral entre los jóvenes. Jóvenes voluntarios trabajaron en todo el país antes de las elecciones de octubre con el objetivo de concienciar a la población sobre las inminentes elecciones, las estructuras políticas y sobre los derechos y las responsabilidades de los votantes. Para muchos jóvenes, que se sienten ignorados por el sistema, este fue el primer contacto con la política. Trabajando en equipos de dos personas, los voluntarios pasaron varios días en cada comunidad, fomentando debates entre los jóvenes y los candidatos políticos. Estas interacciones de persona a persona hicieron posible que jóvenes y políticos entendieran mejor los problemas e intereses respectivos. Gracias al respaldo de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y de otros socios nacionales, el proyecto ‘jóvenes y elecciones’ formó parte de una iniciativa más amplia que proporcionó a los jóvenes posibilidades de voluntariado y reivindicó su participación en la planificación comunitaria y los procesos de toma de decisiones.
Se han venido observando las redes de reciprocidad que unen a los miembros de una sociedad -o capital social- a fin de ayudar a enfrentarse a situaciones de conflicto. Este enfoque fue aplicado a la Misión de las Naciones Unidas en Sierra Leona (UNAMSIL) para la reintegración sostenible de miles de excombatientes en sus comunidades. Dirigiendo la implementación del programa StopGap del PNUD (ganador del UN 21 Awards 2004), voluntarios VNU apoyaron a organizaciones comunitarias de base a gestionar proyectos de rápido impacto de infraestructura comunitaria y de desarrollo agrícola que dieron trabajo a miles de excombatientes y a otros miembros de la comunidad. Con el Fondo Voluntario Especial del programa VNU (SVF) -un mecanismo para financiar proyectos piloto dirigidos por el Programa VNU- voluntarios nacionales VNU ayudaron a recomponer relaciones comunitarias formando a jóvenes líderes para que se integraran en los concejos locales y también organizando actividades recreativas, culturales y deportivas.
Un proyecto respaldado por el Programa VNU ha logrado combinar de forma única un concepto de presupuesto con enfoque de género con el reconocimiento, la promoción y la valoración del trabajo no remunerado que llevan a cabo las mujeres como voluntarias en sus comunidades. Hacia finales de 2005, el Programa VNU se unió al Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer (UNIFEM) en un esfuerzo conjunto para integrar la perspectiva de género dentro de los procesos de participación de los gobiernos locales y para reconocer las contribuciones voluntarias de las mujeres al desarrollo nacional en Latinoamérica. El proyecto empezó a adoptar su primera forma en cinco países -Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Perú-, donde voluntarios VNU trabajaron con socios locales para sensibilizar más tanto al gobierno como a la población en cuanto a participación e igualdad de género.
Las iniciativas de Toshiko Kitahara, una voluntaria VNU de Japón, representan un excelente ejemplo de la integración de las niñas en la educación. Trabajando como voluntaria VNU en la unidad de alimentos para la educación del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Afganistán, a Toshiko le conmocionó saber que las niñas de Ragh, un distrito de la provincia de Badakhshan, nunca iban a la escuela. Tras hablar con varias organizaciones y organismos gubernamentales y comprender que no había ninguna escuela para ellas, Toshiko tomó las riendas del asunto. Convocó a amigos, a donantes y a todo el que conocía para que contribuyeran a construir una escuela. Más de 140 particulares y organizaciones respaldaron el proyecto, que una vez concluido acogerá a 700 niñas de primaria.
El Programa VNU también apoya la iniciativa Mayor Participación de las Personas que Viven con o están Afectadas por el VIH/SIDA (GIPA) del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA). Financiado por el fondo SVF, el Programa VNU apoyó en Camboya la integración de personas que viven con o están afectadas por el VIH/SIDA (las PLHA por su sigla en inglés). Voluntarios VNU camboyanos, algunos de ellos VIH positivos, trabajaron desde dentro de instituciones gubernamentales que dirigen la iniciativa nacional de lucha contra la pandemia: ayudaron a organizaciones locales a integrar a las PLHA en sus programas y a reivindicar la integración de los intereses de las PLHA en los procesos de planificación nacionales. Centrando su atención en las necesidades específicas de género, trabajaron para reducir los efectos de la discriminación de las mujeres en el lugar de trabajo. También ayudaron a redes nacionales de PLHA a crear equipos de trabajo de mujeres y a incrementar la participación femenina, la cual alcanzó la cifra de 5.000 entre las doce provincias del país. Un estudio comparativo de evaluaciones de proyectos llevado a cabo en África, Asia y el Caribe confirmó la eficacia de los voluntarios nacionales VNU en la implementación del enfoque GIPA. El estudio destacaba la asociación tripartita entre ONUSIDA, el PNUD y el Programa VNU como una estrategia efectiva en la implementación de GIPA.
Salika Botsabang, Mao Meas y Nunlada Punyarut se han hecho famosas. Trabajando en 2005 como voluntarias nacionales VNU en Laos, Camboya y Tailandia respectivamente, llegaron a ser conocidas como los ‘Ángeles de Charlie’ del buen gobierno medioambiental en la cuenca del río Mekong, una clara referencia a la serie televisiva y a la película protagonizadas por tres chicas que luchan contra el crimen y resuelven problemas. Las voluntarias VNU participaron en un proyecto piloto destinado a proteger el río Mekong, sus recursos y las condiciones de vida de los que habitan en sus orillas. Este río es uno de los más largos del mundo. Las prácticas agresivas con el medio ambiente y una creciente población han resultado en condiciones inestables que amenazan el ecosistema del río. Durante el año se organizaron sesiones de Diálogo Comunitario en las que las voluntarias VNU, actuando como moderadoras y aclarando políticas complejas, hacían a la población entrar en discusión. Y lo más importante, ayudaron a crear capacidad en las comunidades, proporcionando formación y las herramientas necesarias para desarrollar planes de acción dirigidos a nivel local. Algunas de las comunidades pusieron a disposición pequeñas subvenciones para poner en práctica iniciativas de protección de la orilla del río, de conservación de la población piscícola y de control de la calidad del agua.
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