Del riesgo a la prevención
EL VIH/SIDA impacta indiscriminadamente en hombres y mujeres; en población heterosexual, homosexual y bisexual; en niñas/os, jóvenes y adultos; en ricos y pobres; en población rural y urbana; en personas con educación y en analfabetas. Es, por lo tanto, un problema de todas y todos.
Más de 24 mil delegadas y delegados reunidos en la XVI Conferencia Internacional de Sida,“Es tiempo de cumplir” (Toronto, 13-18 de agosto), recién clausurada, abordaron estos y otros desafíos, tanto en términos de prevenir una mayor diseminación del virus, como en relación a la atención integral y acceso a tratamiento antirretroviral para los 38,6 millones de personas viviendo con el VIH/Sida en el mundo, de las cuales cerca de la mitad corresponde a mujeres (ONUSIDA). Se estima, asimismo, que por cada persona que accede a tratamiento, otras cuatro adquieren el virus.
Cerca del 95% de las personas seropositivas vive en países en desarrollo, siendo el Africa Subsahariana la región con más enfermas/os y personas viviendo con el virus, y donde el acceso a tratamiento es más crítico; el Caribe es la segunda región del mundo más impactada por el VIH/Sida, siendo esta la primera causa de muerte en hombres y mujeres entre 15 y 44 años. En América Latina, por su parte, se estima que para el año 2015 habrá 1,5 millones de nuevos casos, la mayoría en los sectores más pobres y cada vez más en mujeres y jóvenes. El crecimiento experimentado en esta región se explica por una suma de factores, entre otros, crisis económicas, aumento de la migración y violencias, y el machismo tradicional imperante que impide un ejercicio sexual autónomo en las mujeres.
--El factor género--
El VIH/SIDA muestra un rostro cada vez más femenino, más joven y más pobre. Esto significa que en los últimos años se ha producido una marcada feminización, en especial en el continente africano aunque sin limitarse a él. Paralelamente se ha constatado que los jóvenes de ambos sexos entre los 15 y 24 años constituyen el grupo etáreo más afectado a nivel global, dando cuenta de la mitad de todas las nuevas infecciones. Cada minuto, seis jóvenes menores de 25 adquieren el VIH (ONUSIDA, 2001, 1999).
La desigualdad genérica en el tema del VIH/SIDA es evidente en todas las etapas del continuum de prevención-atención: disponibilidad de recursos de información, exámenes de detección, acceso a tratamientos, calidad de atención de salud y expectativas de sobrevivencia. Por ejemplo, las principales estrategias de prevención han sido irrelevantes para la realidad de vida de las mujeres. Dichas estrategias, referidas a la abstinencia sexual, el retraso en la iniciación sexual de adolescentes, la reducción del número de compañeros/as sexuales, el uso correcto y consistente de condones, la práctica de la monogamia por ambos integrantes (no infectados) de la pareja, y el diagnóstico y tratamiento de infecciones de transmisión sexual, ITS, son muy difíciles de implementar al carecer las mujeres del poder social necesario para ello.
Otro aspecto que denota la marcada influencia de los condicionantes de género es la extensión de la violencia contra mujeres y niñas, quienes son objeto de distintas expresiones de agresión: violencia sexual, abusos, tráfico, prostitución forzada, violencia doméstica y violencia económica, estrechamente unidas a la diseminación del VIH.
En el Africa Subsahariana, por ejemplo, donde las mujeres han sido siempre relevantes en las estadísticas del VIH/Sida, los estudios han documentado que las muchachas de 15 a 19 años tienen entre 5 y 6 veces más probabilidades de ser portadoras del VIH que los muchachos de su misma edad (OMS, julio 1999), lo que se explica por varios factores: temprano inicio sexual, violencia sexual y abusos, pobreza, tradiciones que dañan la integridad física tales como la mutilación genital y la práctica de secar la vagina, conflictos bélicos que han provocado masivos desplazamientos humanos, etc.
Estos y otros temas clave fueron analizados en la Conferencia de Toronto, ante la necesidad de avanzar hacia estrategias que permitan cumplir las promesas hechas en conferencias anteriores. Existe, sin embargo, una enorme brecha entre el discurso y las realidades de los países y regiones. Temas tales como el financiamiento del tratamiento antirretroviral para las poblaciones más pobres que en su abrumadora mayoría carecen de acceso a medicamentos y a una atención de salud digna, depende de la voluntad política de gobiernos y agencias internacionales, y de la eliminación de las barreras implícitas en las patentes comerciales de las farmacéuticas. En este sentido, fue importante conocer que la postura del gobierno norteamericano que sigue mediatizando su ayuda financiera para el SIDA a partir de nuevas aplicaciones de la Ley Mordaza, ha generado un amplio rechazo mundial.
En términos de prevención, es urgente la educación para la prevención desde una perspectiva integral, y el acceso amplio a métodos como el condón masculino, condón femenino y microbicidas, eficientes para impedir el contagio. Sin embargo, una mayor difusión de su uso se ha visto entorpecida por discursos fundamentalistas del Vaticano que persiste en estigmatizar los condones, y por el impulso a políticas pro abstinencia exclusiva desde la administración Bush que no dan cuenta de la realidad del ejercicio sexual de los seres humanos. Asimismo, no se ha recibido el suficiente apoyo financiero para agilizar el desarrollo de microbicidas, método bajo control de las mujeres y que recién el año 2010 podría estar distribuyéndose.
Dos grandes temas que convocan a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en VIH/SIDA, aluden sin duda a transformaciones de valores y conductas humanas. Uno de ellos es privilegiar una mirada de género que debe ser transversal a cualquier política que aborde el VIH/SIDA, en especial en lo referido a la violencia contra las mujeres como factor de especial riesgo. Reconocer a las mujeres como sujetas de derecho y con capacidad de ser autónomas sobre sus cuerpos y sexualidad es el punto de partida para que dicha violencia llegue a su fin.
El otro aspecto es el necesario respeto de los derechos humanos de las personas afectadas, a través de la construcción de normas sociales más equitativas e igualitarias, más solidarias y justas, menos discriminadoras y más generosas, que aseguren una vida digna y decente a quienes viven con el virus.
La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, en alianza con ActionAid International, distribuyó en la Conferencia de Toronto un folleto con el título “Empoderando a las Mujeres frente al VIH/Sida y la Violencia”. Allí se anuncia la campaña “Enfrentemos la violencia contra las mujeres. Luchemos contra el VIH/Sida”, que en 2007 impulsará ActionAid, con el apoyo de la RSMLAC. Para bajarlo, acuda a nuestra columna auxiliar.
RSMLAC
Publicada el Martes, 22 de Agosto de 2006
Adriana Gómez
e-mail: vegagom@ctcreuna.cl











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