En la sociedad española está teniendo lugar un gran debate y, por lo tanto, se está produciendo una transformación en las concepciones ideológicas acerca de la igualdad entre mujeres y hombres como no se ha llevado a cabo hasta ahora en ningún país. Ningún otro país de nuestro entorno cultural (ni de Europa, ni del norte de América) se ha involucrado en el intento de la resolución del problema de la violencia masculina como lo ha hecho España.
La recientemente aprobada Ley Integral de Violencia de Género es uno de los mecanismos más importantes que pueden, a largo plazo, si se implementan las medidas que contempla, afectar de forma directa a la situación de las mujeres, y no solamente a las que ven peligrar su vida en función de su relación con hombres violentos, sino también al resto, a todas las mujeres que de una u otra forma sufrimos las desigualdades de género en mayor o menor grado.
Sabemos que una de cada cinco europeas es maltratada, y que el 95% de todos los actos de
violencia masculina tienen lugar dentro de la casa familiar; pero los derechos de las mujeres continúan siendo derechos “secundarios” y todavía no están totalmente integrados en el concepto de los derechos fundamentales. Por otra parte, no hay indicadores comunes que nos permitan conocer, en profundidad, la realidad del problema en todos los países de la Unión Europea, y no se han puesto en práctica políticas efectivas reales de protección de la vida y mucho menos se han desarrollado medidas de sensibilización a través de la educación y los medios de comunicación.
Frente a esta realidad, la sociedad en su conjunto tiene que actuar, y la mayoría lo hará si los
medios de comunicación, especialmente la radio y la televisión, que son los medios masivos, contribuyen de forma activa a diseminar nuevos argumentos que desafíen las convenciones más tradicionales sobre lo que significa hoy ser mujer y ser hombre. La identidad de género, tanto masculina como femenina, elaborada también a través de los medios masivos, se está construyendo continuamente a través de la lucha y las negociaciones por los significados: todo el proceso de aprobación de la Ley contra la Violencia de género puso de manifiesto las diferencias sobre temas de profundo calado y sobre las que hubo que actuar y se tuvieron que alcanzar acuerdos.
La sociedad conoce y se informa a través de los medios de comunicación, y la información es la
manera más eficaz para conseguir mayores grados de independencia, de libertad para perseguir otras dimensiones en la vida que no estén basadas, en el caso de las mujeres, en la subordinación al poder masculino que es lo que la parte masculina ha legitimado como el canon. La información conlleva también ofrecer otras alternativas, otros puntos de vista que, al mismo tiempo, deben ser contemplados por quienes la elaboran. Creemos que la profesión periodística debe hacer frente continuamente a los retos a los que les obliga su condición de intermediarios de ese flujo constante de ideas, opiniones, formas de ser y estar para poder elaborar piezas y relatos más acordes con los planteamientos que rigen en el siglo XXI.
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http://www.e-leusis.net/ficheros/documentos/Segundo Informe.pdf











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