Rex Stoessiger

Es cada vez más evidente que las escuelas, tal como operan actualmente, son insatisfactorias para el aprendizaje de los varones, para su desarrollo emocional y como lugares en donde el niño construye sus nociones acerca de la masculinidad. Rex Stoessiger, consejero especial sobre educación de varones, identifica algunos asuntos claves.
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A los varones no les está yendo bien en la escuela. Su rendimiento en materias claves tales como Idioma y Humanidades es muy deficiente, y su desarrollo en áreas básicas (por ejemplo, lectura y escritura) está lejos de ser satisfactorio. El gremio docente está plenamente consciente de la insuficiencia en estos resultados. Por ejemplo, la Investigación sobre Educación de Varones en NSW (el Informe O'Doherty) señaló que "los niños presentan un bajo rendimiento en pruebas académicas tanto en el tercero como en el sexo grados en las escuelas públicas (según mediciones de la Prueba de Habilidades Básicas)".

Como resultado de mi propia investigación sobre pruebas similares en Tasmania, hoy en día conocemos el alcance de este "bajo rendimiento".

La diferencia entre las calificaciones académicas de niños y niñas de 10 años de edad es igual a la diferencia entre el rendimiento de estudiantes en escuelas para niños y niñas con ventajas y escuelas para niños y niñas con desventajas. Dicho de otra forma, en lo concerniente a rendimiento escolar, la desventaja de género de ser niño es muy parecida a la más reconocida desventaja socioeconómica.

Esa desventaja, indiferentemente del estrato socioeconómico, es confirmada por un análisis de los resultados de Idioma Inglés en Victoria. Richard Teese, profesor asociado de la Universidad de Melbourne, analizó los resultados de Inglés del Certificado de Educación de Victoria (CEV) de estudiantes de escuelas públicas y privadas desde 1992 hasta 1994. (Estos son los resultados del 12o. Grado que determinan las probabilidades de que un/a estudiante ingrese a la universidad. Idioma Inglés es una materia obligatoria del CEV en Victoria.)

El estudio reveló que los varones reprueban Inglés aproximadamente el doble de veces de las niñas, sin importar el lugar en que vivan en Victoria e independientemente de su estrato social o cultural. Esta clara indicación de desventaja de género es comparable, en su magnitud, a la desventaja socioeconómica. En otras palabras, la escolaridad de los varones es un asunto primordial de equidad, pero virtualmente irreconocido.

Entonces, ¿por qué presentan los varones un rendimiento escolar tan bajo?

Hambre de Padre

Un asunto importante para la mayoría de los hombres y crucial para la educación del niño es la falta de padres en la sociedad actual. Esto es algo que Steve Biddulph destaca en su libro Masculinidad (Manhood), en el que se apoya en el trabajo de Robert Bly para ilustrar la importancia de la relación padre-hijo en el desarrollo masculino.

Biddulph se refiere a los efectos de la revolución industrial, que implicó que padres e hijos, que solían trabajar juntos en los campos, en la actualidad compartan períodos de tiempo muy cortos, usualmente después de un arduo día de trabajo, cuando ambos están agotados. Ello significa que los niños ven aspectos muy limitados de la masculinidad y no toda la gama del comportamiento masculino.

Hoy en día, la separación hombre-niño es posiblemente aún más rígida. Los hombres están en el campo, las fábricas u oficinas y los niños pasan cada vez más tiempo en la escuela. En las escuelas primarias, las mujeres constituyen alrededor del 80 por ciento de docentes. Muchos niños, y también niñas, pasan por la primaria sin un solo hombre como maestro. En un mundo tal, ¿cómo aprenden los niños a ser hombres?

Construcción de la masculinidad

Ante la separación física y emocional entre padre e hijo, es más difícil aprender el significado de la masculinidad. Pero todos los niños deben recer y convertirse en hombres, porque no tienen otra opción, y lo aprenderán de una u otra forma. En la sociedad actual son evidentes tres métodos de aprendizaje de la masculinidad -- y los tres son peligrosos.

En primer lugar, los niños suelen aprender acerca de la masculinidad a través de los medios de comunicación. Típicamente, un niño mira mucha más televisión que a su padre. Pero los modelos de masculinidad ahí presentados son de deportistas ultracompetitivos, de hombres violentos o de idiotas -- no mucho de dónde escoger.

La segunda fuente de modelos de masculinidad viene del grupo de amigos.Los jóvenes pasan mucho más tiempo con muchachos de su edad que con hombres adultos. En estos grupos gana siempre el más agresivo y violento, el que más desafía la autoridad. Y es él quien termina dando el ejemplo de una masculinidad "exitosa".

La tercera forma en que los niños y los jóvenes aprenden actualmente acerca de la masculinidad es por reacción. Si los otros dos modelos son negativos, éste es potencialmente más dañino. Al no poder aprender sobre la masculinidad pues en la casa y la escuela está rodeado principalmente de mujeres, el niño llega a interpretar lo "masculino" como "no femenino". Los peligros particulares en esta forma de aprendizaje son la muy limitada gama de conductas que llegan a ser aceptadas como "masculinas" y el probable desarrollo de actitudes antagónicas hacia las mujeres.

Lo que tienen en común estas tres formas de aprendizaje es que transmiten cotidianamente, a niños y jóvenes, una imagen altamente estereotipada, distorsionada y limitada de la masculinidad.

Los niños y la masculinidad será el tema de mi próximo artículo, en el cual espero ilustrar cómo el "hambre de padre" conduce a una construcción de la masculinidad que limita las vidas de los niños y es, a la vez, negativa para la sociedad en su conjunto.

Desarrollo emocional

En nuestra sociedad, los niños aprenden a reprimir sus emociones, algo que Steve Biddulph denomina "timidez emocional". Es un comportamiento aprendido. Los estudios han mostrado que los hombres sienten tanto como las mujeres, pero aprenden a ocultar sus sentimientos a través de un acondicionamiento muy potente y a menudo violento. Hacia los cinco años de edad, los niños ya han aprendido a reprimirse. En un estudio de niños y niñas entre los cuatro y seis años de edad, Ross Buck descubrió que los varones ocultaban tan eficientemente sus emociones que ni siquiera sus propias madres eran capaces de decir cómo estaban respondiendo.

Sin embargo, las madres podían decir fácilmente lo que sus hijas estaban sintiendo (Masculinidad reconstruida -Masculinity Reconstructed-, R.Levant, Dutton, 1995).

Los padres y las madres, las escuelas y la sociedad entera conspiran para enseñar a los varones a controlarse emocionalmente. Y aunque esto podría tener algunas ventajas, también puede conducir a una muerte prematura, tal como Bettina Arndt argumenta (Australian, 12-13 de agosto de 1995).

¿Qué pueden hacer las maestras y los maestros, los padres, las madres y las escuelas para mejorar la educación de los varones? Existen muchas sugerencias sobre cómo hacer de las escuelas mejores lugares para los varones, pero muy pocos programas establecidos.

A mi juicio, los programas para varones necesitan basarse en los siguientes principios:

* Deben ser pro-masculinos.

* Deben abordar la educación de varones como un asunto de equidad y deberían incluir un componente de discriminación positiva hacia los varones. Se debe motivar a los niños a sentir que su participación es un privilegio que les ayuda a enriquecer sus vidas y les abre un futuro más interesante. Y las personas adultas involucradas deben ser positivas y no adoptar el enfoque de "componer" a los niños ni de convertirlos en víctimas.

* Deben requerir, como base, una comprensión de los asuntos relacionados con los hombres a lo amplio de la sociedad. Se requiere del involucramiento de hombres y maestros. También hay muchas formas en que las mujeres pueden colaborar, particularmente motivando y apoyando este trabajo.

* Deben reconocer que se enfrentan a años de tradición y de formas de pensamiento firmemente arraigadas.

Si hemos de mejorar la educación para los varones, necesitaremos la colaboración de maestros y maestras, de padres y madres, de los medios de comunicación, la comunidad y los mismos niños.

*Rex Stoessiger es consejero especial sobre educación de varones.
Artículo publicado en Manhood Online. Título original: Schools failing boys.
Traducción: Laura E. Asturias (Guatemala) leasturias@itelgua.com