BIOBANCO (I)
Sólo un centro en España almacena muestras de sangre de los pacientes seropositivos
Los investigadores las utilizan para estudiar a fondo el virus
Actualizado viernes 13/10/2006 18:45 ( CET )
ISABEL F. LANTIGUA (elmundo.es)/Red VIH Patagonia
MADRID.- Durante unas vacaciones en Sicilia a José Luis le suena el móvil. Mala señal. La pantalla refleja que se ha disparado la alarma del biobanco situado en el hospital Gregorio Marañón, el único de España que guarda las muestras de los pacientes incluidos en los estudios sobre sida y en el que él trabaja. Lo más probable es que se trate de un control rutinario.
Desde el año 2003 funciona en el Gregorio Marañón de Madrid el biobanco RIS, un archivo biológico que hasta la fecha ha recibido 3.700 muestras de pacientes, entre sangre total –que se separa en ADN y linfocitos- y plasma. Su objetivo, según explica la directora María Ángeles Muñoz, es "contribuir al avance del conocimiento científico de la información por VIH y garantizar la viabilidad de las muestras para los estudios".
"Lo que hacemos es recibir desde todos los puntos de España las muestras de pacientes seropositivos que acceden a darlas. Una vez llegan aquí las conservamos en las condiciones adecuadas y las distribuimos a los distintos equipos que nos las solicitan para realizar investigaciones sobre el VIH", señala a elmundo.es la doctora Muñoz.
Las muestras que llegan son anónimas y no están relacionadas con el historial clínico del paciente. La persona que accede a que sus muestras sean utilizadas para la investigación, una vez que ha sido adecuadamente informada en el centro en que se trata, tiene que firmar un consentimiento y dispone de un periodo de 48 horas para arrepentirse. Si lo hace o la muestra no es válida, ésta se destruye.
Para realizar esta labor, el biobanco, según reconoce su directora, recibió un presupuesto con una primera anualidad de 117.000 euros, en el año de su creación, y después la cantidad se ha reducido a los 75.000 euros anuales. La financiación para el próximo curso se conocerá a finales de noviembre.
Sobre la nueva ley de Investigación Biomédica que ha aprobado el Consejo de Ministros y que regulará el tema de los biobancos, Muñoz cree que no tendrán ningún problema, porque el biobanco RIS "se rige por la legislación europea y americana y cumple con todos los requisitos".
Células a -180 ºC
Este departamento, que pertenece a la Red RIS pero ocupa un pequeño espacio dentro del Gregorio Marañón, se divide en dos zonas, una para el laboratorio de inmunobiología, donde se reciben y se registran las muestras, se analizan y se lleva el control de los acuerdos de depósito y de cesión y otra para el área de criopreservación, donde se guardan las muestras en las condiciones necesarias. En total, trabajan en estas tareas nueve personas.
El biobanco, que ha recibido la calificación internacional de "excelente", tiene los envases donde guardan las muestras por duplicado. "Uno para las muestras que llegan y aún no se han distribuido y otro vacío por si ocurre alguna avería", declara orgullosa la directora.
"Los dos congeladores donde se almacenan las muestras de ADN y plasma sanguíneo están a una temperatura constante de -86ºC, mientras que las células se guardan en tanques secos de nitrógeno que están a -190ºC", explica José Luis Jiménez, encargado de vigilar el área de criopreservación.
Un sistema de alarma conectada con los teléfonos de José Luis y otros responsables de mantenimiento cuida de que los congeladores y tanques de nitrógeno funcionen bien. Un ordenador registra la temperatura de los aparatos cada hora, así como las alarmas que se han producido.
Si algo no marcha, se activa la alarma y José Luis recibe un aviso en su teléfono, esté donde esté, aunque sea en Sicilia.
Conocer la clave genética por la que algunos afectados por el virus del sida no enferman. Es lo que busca un grupo de científicos del Instituto de Salud Carlos III de Madrid mediante el análisis de muestras cedidas por el biobanco español de sida. Si lo logran, abrirían la puerta para desarrollar terapias más eficaces contra esta infección que para algunos es mortal.
Margarita del Val, de la Unidad de Inmunología Viral del Centro Nacional de Microbiología perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, se muestra rotunda cuando se le pregunta de qué forma ha influido la creación y existencia de este almacén biológico de muestras procedentes de pacientes con VIH. "Sin la existencia del biobanco, sería imposible mi trabajo".
Desde hace un par de años esta investigadora, junto con otro compañero, Francisco Aguilar, tratan de desentrañar las claves genéticas asociadas con la progresión de la infección por VIH en dos cohortes de pacientes: los lentos progresores y los nuevos infectados. "Sí, es un número pequeño de científicos para este proyecto que inicialmente se planteó como algo más ambicioso pero que, por diferentes circunstancias, se quedó en esta dimensión", explica Margarita del Val.
A pesar de las dificultades (en la actualidad se encuentran a la expectativa de una subvención), esta científica considera de vital importancia que haya un biobanco centralizado en VIH. Este departamento se encarga de recoger las muestras de aquellos pacientes que, voluntariamente, ceden unos mililitros de su sangre para poder seguir investigando. Después, el biobanco establece un acuerdo de cesión de las muestras a diferentes centros.
Existen una serie de requisitos que deben cumplirse para poder llevar a cabo este tipo de 'transacción'. Por un lado, existe un comité científico-técnico, formado por los expertos más relevantes en nuestro país sobre VIH, y del que forma también parte la doctora del Val, que se encarga de evaluar los proyectos que solicitan muestras al biobanco. Por otro lado, se establecen una serie de protocolos sobre el 'circuito' de muestras para garantizar la seguridad y calidad de lo que se recibe y lo que se dona a los diferentes centros de investigación.
En la actualidad se han establecido 12 acuerdos de cesión de muestras a estudios sobre VIH entre los que se encuentra el de Margarita del Val.
Hacia nuevos tratamientos
En su horizonte, esta investigación se dirige a conocer lo que necesita el virus de las células humanas para iniciar la infección y para la progresión de la enfermedad. Con esta información, podrían bloquear ese proceso, "y quizás podríamos tratar mejor la infección. De todas formas, lo mínimo es definir cómo es la cohorte española", explica del Val.
Para ello, buscan los parámetros genéticos de los afectados en España, tanto de las personas con VIH que progresan muy lentamente como en las que se ha detectado recientemente la infección, para ver si hay unas características en los genes comunes a esos grupos de personas y conocer cómo afectan al desarrollo de la enfermedad.
Margarita del Val insiste en que la colaboración entre los diferentes grupos de investigadores es fundamental. Por ejemplo, "se precisa una interacción entre quien analiza genéticamente las muestras de los pacientes y quien estudia el virus de los mismos pacientes para posteriormente contrastar los datos, ver si casan y definir por dónde hay que seguir", afirma.
Por este motivo, también cree que la Red de Investigación en Sida (RIS) ha sido una pieza clave en ese intercambio. "A través de ella se fijan reuniones donde se discute, se intercambian ideas, etc", señala del Val. El buen nivel en el que se encuentra la investigación española sobre VIH/sida "ha sido impulsada a través de la RIS", comenta.
El futuro de estos trabajos, incluido el de Margarita del Val, está pendiente de la próxima subvención del programa de Redes Temáticas de Investigación Cooperativa del Instituto Carlos III que se conocerá en este último trimestre del año. La descripción genética de los pacientes españoles, y en parte el futuro de los estudios que se hagan sobre ellos, depende de esta ayuda. El tiempo lo dirá.
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Ilustración: Luis Parejo











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