A/HRC/2/8

ONU. Consejo de Derechos Humanos. 29-09-2006

Informe del Relator Especial sobre el derecho a la alimentación, Sr. Jean Ziegler, acerca de su misión al Líbano

Resumen. Los derechos humanos en el Líbano.

Informe completo: http://daccess-ods.un.org/access.nsf/Get?Open&DS=A/HRC/2/8&Lang=S

Convenios de Ginebra de 1949. Párrafo 2 del artículo 54 del Protocolo adicional I

"... se prohíbe atacar, destruir, sustraer o inutilizar [...] los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, tales como los artículos alimenticios y las zonas agrícolas que los producen, las cosechas, el ganado, las instalaciones y reservas de agua potable y las obras de riego..."

El Relator Especial sobre el derecho a la alimentación, Sr. Jean Ziegler, tiene el honor de presentar al Consejo de Derechos Humanos este informe sobre su misión al Líbano, que tuvo lugar del 11 al 16 de septiembre de 2006. La misión se efectuó por invitación del Gobierno del Líbano. El Relator Especial pidió asimismo autorización para visitar Israel al objeto de investigar la situación del derecho a la alimentación en la población israelí afectada, pero, en el momento de la redacción del presente informe, no había recibido respuesta del Gobierno de Israel. Por consiguiente, este informe abarca solamente la situación en el Líbano, pero el Relator Especial sigue dispuesto a visitar Israel en cuanto reciba el permiso del Gobierno.

La misión tuvo lugar después de la guerra entre Hezbolá e Israel, del 12 de julio al 14 de agosto de 2006, que estalló tras la captura de soldados por parte de Hezbolá en una incursión al otro lado de la frontera entre Israel y el Líbano. Durante los 34 días que duró la guerra, las fuerzas israelíes efectuaron más de 7.000 ataques aéreos y 2.500 por mar, así como bombardeos con artillería pesada. La guerra tuvo efectos de gran alcance en la población libanesa. Según el Gobierno del Líbano, la guerra dejó 1.189 muertos (en su mayor parte civiles), 4.399 heridos, 974.189 desplazados y entre 15.000 y 30.000 hogares destruidos.

Durante la guerra, el efecto combinado de la destrucción de la infraestructura vial y de transporte y de la repetida negativa por las fuerzas armadas israelíes de permitir el tránsito sin peligro dificultó sobremanera la labor de los organismos humanitarios de transportar alimentos y otro tipo de socorro, en especial a las 22.000 personas aproximadamente que quedaron atrapadas en la zona al sur del río Litani, donde hay 38 emplazamientos bajo control de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano. El desplazamiento forzoso de una enorme cantidad de personas de esos lugares y tierras agrícolas cortó el acceso normal a los alimentos, y dejó a decenas de miles de personas en la necesidad de recibir ayuda alimentaria.

La guerra tuvo lugar en el momento crítico de la temporada de la pesca y de la cosecha de fruta, lo cual afectó a las personas que se ganan la vida en esos sectores, tanto directamente en términos de daños, como, de manera más importante aún, indirectamente en términos de mercados e ingresos perdidos. Buena parte de las tierras agrícolas quedó perjudicada por los bombardeos y seguirá afectada por las bombas sin estallar, que imposibilitan el acceso a muchos campos. Según el Centro de Remoción de Minas de las Naciones Unidas, habrá que remover centenares de miles de artefactos sin estallar, en su mayor parte bombas en racimo (armas antipersonal que esparcen bombetas indiscriminadamente en una gran superficie), antes de que pueda restablecerse la agricultura. Se informó de que las fuerzas israelíes habían lanzado más de 1,2 millones de bombas en racimo. Alrededor del 90% se lanzó en las últimas 72 horas de la guerra, cuando las fuerzas israelíes ya sabían que la cesación del fuego eran inminente. La destrucción por parte de las fuerzas israelíes de infraestructura esencial para la supervivencia de la población, particularmente la infraestructura en los sectores de la agricultura, el riego y el abastecimiento de agua, tendrá también consecuencias a largo plazo en los medios de subsistencia y el acceso a los alimentos y el agua. La pesca resultó gravemente perjudicada por el derrame masivo de petróleo después del bombardeo israelí de los cuatro depósitos de combustible de Jiyyeh el 14 de julio de 2006.

Las repercusiones a largo plazo de la guerra en los medios de subsistencia son la preocupación principal hoy día. El derecho a la alimentación no consiste primordialmente en la ayuda alimentaria; es el derecho a poder alimentarse gracias a unos medios de vida adecuados. El Relator Especial comprobó que la guerra había destruido los medios de subsistencia de gran parte de la población y que su reconstrucción ha sido lenta. La pérdida de esos medios y de las fuentes de ingreso es la principal amenaza para el bienestar futuro de muchos miles de familias, particularmente en las zonas rurales.

A la luz de sus conclusiones y de las obligaciones internacionales de las partes beligerantes, el Relator Especial finaliza su informe con una serie de recomendaciones para mejorar la realización del derecho a la alimentación de toda la población libanesa. En particular, el Relator Especial recomienda lo siguiente:

a) Deberían investigarse más a fondo las violaciones del derecho a la alimentación con arreglo a la normativa internacional de derechos humanos y al derecho internacional humanitario, y determinar si constituyen graves violaciones de los Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949 y su Protocolo adicional I, y posibles crímenes de guerra según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

b) El Gobierno de Israel y el Gobierno del Líbano deberían aceptar la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta, establecida de conformidad con el Protocolo adicional I, a fin de investigar las violaciones del derecho a la alimentación según el derecho internacional humanitario.

c) Según la jurisprudencia internacional, el Gobierno de Israel debería ser considerado responsable, en virtud del derecho internacional, de toda violación del derecho a la alimentación de la población civil libanesa. El Gobierno de Israel debería ser considerado responsable, con arreglo al derecho internacional, de las violaciones del derecho a la alimentación de la población civil libanesa. Según el derecho internacional, el Gobierno de Israel tiene la obligación de asegurar que todas las víctimas reciban una reparación e indemnización adecuadas por las pérdidas sufridas durante la guerra, así como por las pérdidas que persisten debido a la alteración de sus medios de vida.

d) El Gobierno del Líbano, conjuntamente con donantes bilaterales y multilaterales, debería acelerar la remoción de las bombas en racimo de los terrenos agrícolas. El Gobierno de Israel debería proporcionar los detalles completos de su empleo de municiones de racimo para facilitar la destrucción de los artefactos sin estallar y la limpieza de las zonas afectadas.

Fragmentos del informe

A. Durante la guerra

14. Durante la guerra, el efecto combinado de la destrucción de la infraestructura vial y de transporte y de la repetida denegación de un tránsito sin peligro por las fuerzas armadas israelíes, dificultó sobremanera a los organismos humanitarios el transporte de alimentos y otras formas de socorro… Aunque la mayoría de la población huyó de sus hogares, se quedaron las personas ancianas, los enfermos y los pobres, incluidas mujeres y niños. …

15. El 7 de agosto de 2006, el Gobierno de Israel informó a los organismos de las Naciones Unidas de que todo vehículo, a excepción de los de la FPNUL, que se desplazara al sur del río Litani a una distancia de entre 5 y 30 km de la frontera entre Israel y el Líbano podría ser atacado. Como consecuencia de ello, el Programa Mundial de Alimentos y otros organismos humanitarios de las Naciones Unidas se vieron obligados a suspender todas las operaciones de entrega de asistencia de emergencia en el sur…

16. La denegación del paso seguro por las fuerzas armadas israelíes no sólo obstaculizó la ayuda alimentaria humanitaria; también tuvo en muchos casos consecuencias dramáticas para la población que huía de sus aldeas bombardeadas y para las familias que habían quedado atrapadas en las ruinas de sus hogares...

17. Una cuarta parte de la población del Líbano, alrededor de 1 millón de personas, se vieron obligadas a abandonar sus hogares y tierras agrícolas, lo que perturbó su acceso normal a los alimentos y dejó a decenas de miles de personas en la necesidad de recibir ayuda alimentaria. Casi la mitad de los desplazados huyeron hacia el centro de Beirut y la zona circundante, mientras que otros escaparon hacia la República árabe Siria u otros países. Los que no tenían amigos o familiares que los acogieran quedaron en muchos casos hacinados en condiciones miserables, con temperaturas de hasta 45 grados Celsius, en parques, escuelas e instituciones públicas del centro de Beirut, donde los organismos humanitarios lograron hacerles llegar raciones alimentarias y suministros de agua.

18. … aparte de los daños materiales, el daño psicológico y el trauma profundo de la guerra tendrá efectos a largo plazo en la población civil, que repercutirán en la reconstrucción de la vida social y la economía tradicionales, particularmente en las zonas rurales. La pérdida de familiares, así como la pérdida de las funciones normales en el caso de quienes sufrieron heridas permanentes, por ejemplo amputaciones, contribuyen al sufrimiento psicológico…. El carácter indiscriminado de los ataques a civiles queda perfectamente ilustrado en un artículo de Meron Rapoport publicado en la edición del 8 de septiembre del periódico israelí Haaretz. Aludiendo a un oficial del ejército que se encontraba violento ante las órdenes recibidas de atacar indiscriminadamente una aldea, el Sr. Rapoport escribió: "El blanco asignado a su batallón para la noche es toda una aldea. Cree que es Taibeh, un poblado de lo que se denomina el sector oriental. Pero no está seguro. El comandante del batallón reunió a sus hombres y les dijo que la aldea había sido dividida en partes y que cada equipo debía "barrer" el espacio que se le había asignado, sin objetivos específicos, simplemente bombardear la aldea".

B. Después de la guerra

Alimentación, agricultura y medios de sustento

19. La mayor parte de los cientos de miles de libaneses desplazados a causa de la guerra comenzaron a volver a sus aldeas y ciudades tan pronto se declaró la cesación de las hostilidades. Muchos de los pueblos y ciudades habían sido destruidos parcial o totalmente. Por lo general, se dispuso de suministros de alimentos inmediatamente después de la guerra, a pesar del embargo aéreo y marítimo. Muchas familias que volvían a sus aldeas llevaban consigo la asistencia alimentaria que se había distribuido en los centros creados para los desplazados. El bloqueo, sin embargo, ha afectado el surtido de los alimentos disponibles y, por ende, la calidad del régimen alimentario. También los precios de los alimentos han subido entre el 10 y el 15%. … El impacto de la pérdida de una gran parte de la cosecha de trigo de este año y las cosechas de hortalizas y frutas también tendrán su incidencia. Millares de familias de por sí pobres siguen dependiendo de la ayuda alimentaria y de la asistencia…

20. El principal motivo de inquietud ahora es el efecto a más largo plazo de la guerra en el sustento. El derecho a la alimentación no tiene que ver fundamentalmente con la ayuda alimentaria, sino con el derecho a poder alimentarse gracias a un sustento adecuado. El Relator Especial concluyó que la guerra ha trastornado los medios de vida de una gran parte de la población y el proceso para reconstruirlos ha sido lento… La guerra se produjo en el momento de máxima actividad de la temporada de pesca y de la cosecha de fruta, por lo que afectó al sustento de quienes viven de estos sectores tanto directamente en términos de daños como, lo que es todavía más importante, indirectamente en términos de los mercados e ingresos perdidos. Gran parte de los terrenos agrícolas han sido afectados por el bombardeo y seguirán afectados por las bombas sin estallar, que impiden totalmente el acceso a muchos campos. La destrucción por las fuerzas israelíes de la infraestructura esencial para la supervivencia de la población, en particular la infraestructura agrícola y de abastecimiento de agua, también tendrá un impacto a largo plazo en los medios de sustento y en el acceso a la alimentación y al agua.

21. Según Oxfam, hasta el 85% de los agricultores del Líbano perdieron una parte o la totalidad de su cosecha. La mayoría de ellos tiene pequeñas explotaciones de 1 ha o menos y por lo general son pobres. En el sur del Líbano, en la mayoría de los pueblos la agricultura es la única fuente de ingresos y de sustento de las familias. … La guerra causó la devastación por el fuego de millares de hectáreas de huertos, plantaciones de tabaco y olivares, la destrucción de plantaciones de papas y bananos y la quema de cientos de hectáreas de invernaderos. Decenas de miles de cabezas de ganado y de aves de corral resultaron muertas y se destruyó la infraestructura agrícola, incluidos caminos, maquinaria, edificaciones, granjas y fábricas agroindustriales…

22. La guerra impidió que los agricultores cosecharan e irrigaran sus cultivos de fruta y hortalizas y el bloqueo por tierra y mar impidió toda exportación. La guerra se produjo en el momento de mayor actividad de la cosecha destinada a la exportación (sobre todo frutas de hueso y papas), pero una gran parte de la cosecha de este año se echó a perder porque el bombardeo obligó a los agricultores a abandonar sus tierras y fue imposible llevar nada al mercado. Se comunicó que las incursiones israelíes hicieron blanco varias veces en los camiones en que se intentaba llevar los productos agrícolas al mercado. Debido a la pérdida de los ingresos de la cosecha, muchos agricultores se han endeudado considerablemente… El Ministerio de Agricultura estaba preocupado de que ello pudiera conducir a una espiral descendente de endeudamiento y pobreza para los agricultores libaneses.

23. También han quedado inutilizables los terrenos agrícolas hasta que se limpien o hagan estallar las bombas que han quedado sin explotar… habrá que remover cientos de miles de municiones sin estallar, sobre todo bombas en racimo (armas antipersonal que dispersan pequeñas bombas indiscriminadamente por un extenso perímetro) antes de reanudar las actividades agrícolas. Se comunicó que las fuerzas israelíes habían lanzado más de 1,2 millones de bombas en racimo. Más o menos el 90% fue lanzado en las últimas 72 horas de la guerra cuando las fuerzas israelíes ya sabían que era inminente la cesación del fuego. Al 19 de septiembre de 2006, las Naciones Unidas habían localizado el lugar de impacto de 516 bombas en racimo…

24. La destrucción de la infraestructura de importancia para la agricultura, incluida la destrucción de terrenos agrícolas y de infraestructuras civiles como puertos, caminos, depósitos, fábricas de alimentos, puentes y mercados, ha hecho y seguirá haciendo sumamente difícil producir alimentos y distribuirlos en el país. Se ha estimado que 145 puentes y pasos a desnivel y 600 km de carreteras fueron destruidos o dañados. Al Relator Especial le preocupó también la destrucción de las fábricas y plantas agroindustriales. Por ejemplo, en el valle de Bekaa, la granja lechera y planta procesadora de productos lácteos Liban Lait, la principal productora de leche y productos lácteos del país, fue totalmente destruida durante un ataque aéreo israelí el 17 de julio de 2006….

25. El Ministerio de Asuntos Sociales y de la Familia indicó al Relator Especial que más del 70% de la población rural está desempleada. Debido a la destrucción de las granjas y de 124 fábricas medianas y grandes, muchas de ellas agroindustriales, numerosas personas han quedado sin trabajo. La situación de muchos obreros ya era precaria; los trabajadores del campo perciben apenas 300 dólares de los EE.UU. al mes y normalmente solo trabajan durante ocho meses al año; los pequeños propietarios agrícolas ganan alrededor de 500 dólares por mes.

Ahora desempleados, no les queda mucho de qué vivir, ya que en el Líbano no hay prestaciones de desempleo ni seguros para quienes pierden el trabajo, si bien el Ministerio ha establecido programas de asistencia de emergencia para prestar apoyo financiero y psicosocial a las familias… Se ha planteado la grave inquietud de que los jornaleros agrícolas más pobres, entre ellos los palestinos, sean también en el futuro los más expuestos a las municiones sin estallar, porque su desesperación les impedirá rechazar trabajos de limpieza del terreno.

Pesquerías

26. Las actividades pesqueras y los medios de subsistencia que dependen de la pesca también se han visto gravemente afectados por la guerra. Unas 8.000 familias en el norte y el sur del Líbano dependen de la pesca para su sustento, en particular pescadores, limpiadores y vendedores de pescado y carenadores de embarcaciones. Los pescadores no podían salir a faenar debido a la destrucción de embarcaciones, la inseguridad y el bloqueo naval impuesto durante la guerra. Los puertos de Tiro y Ouzai sufrieron graves daños: quedaron destruidas más de 400 embarcaciones, así como redes de pesca, mercados de pescado, depósitos y otras instalaciones conexas… El Relator Especial se sintió profundamente consternado cuando visitó el puerto de Deliah y vio que el mar estaba cubierto por una gruesa capa de petróleo que impedía a los pescadores volver a faenar.

27. El Relator Especial también visitó Jiyyeh, donde se había producido un derrame de aproximadamente 15.000 toneladas de petróleo después del bombardeo israelí de cuatro tanques de combustible el 14 de julio de 2006. Además, 55.000 toneladas de petróleo almacenado en los tanques explosionaron, causando un penacho de humo contaminante de 60 km de alto. Según la evaluación preliminar de las consecuencias del derrame, los daños causados a la costa eran considerables y la mancha de petróleo alcanzaba los 50 cm de espesor en algunos lugares y las playas estaban muy contaminadas… Aún quedan por determinar las consecuencias a largo plazo... La ONG francesa Plan Action Mediterrannée también ha expresado su preocupación porque el combustible vertido contiene sustancias cancerígenas de clase 1, como el benceno, que pueden tener consecuencias a largo plazo y aumentar la incidencia del cáncer. Como mínimo, con la pérdida de los medios de subsistencia que dependen de la pesca, miles de personas necesitarán apoyo básico para sobrevivir hasta que se puedan restablecer sus medios de subsistencia. Los efectos de largo plazo del derrame de petróleo en los medios de subsistencia también incluyen las consecuencias adversas en la industria del turismo, que es fuente de empleo para un gran sector de la población libanesa.

Agua apta para el consumo e irrigación agrícola

28. Ha habido escasez de agua potable, especialmente en el sur... En Tebnine, Aita Ech Chaab y Bint J'bail, la necesidad de agua era una prioridad. En algunas zonas, sólo se disponía de agua embotellada y el costo del agua era ya casi inasequible. Se expresó preocupación por la posibilidad de que se produjeran numerosos brotes de enfermedades transmitidas por el agua; ya se ha informado de los primeros casos en la aldea de Yahoune…

29. Los bombardeos israelíes han destruido pozos, tuberías maestras de agua, tanques de almacenamiento, estaciones de bombeo de agua, redes de distribución e instalaciones de tratamiento de agua en toda la región meridional del Líbano. El canal de irrigación del río Litani también ha sufrido daños. El abastecimiento de agua en otras zonas del país también ha quedado interrumpido porque las tuberías de agua tendidas debajo de las carreteras fueron seriamente dañadas cuando las carreteras fueron bombardeadas. Esto ha agravado la escasez de agua, que ya era un problema en el Líbano. Antes de la guerra, la mayor parte del territorio del Líbano ya sufría de escasez de agua apta para el consumo y la guerra civil había retrasado la planificación del aprovechamiento del agua del río Litani por más de 20 años . Según las autoridades, la infraestructura de abastecimiento de agua que ha quedado seriamente dañada… En su informe, Amnistía Internacional se pregunta si los daños causados a esta infraestructura civil, en particular las instalaciones de abastecimiento de agua, no fueron daños colaterales sino consecuencia de ataques deliberados.

30. La destrucción de la infraestructura de irrigación también seguirá obstaculizando el restablecimiento de la agricultura. El sur del Líbano es seco y árido y el nivel del agua subterránea es muy profundo, aproximadamente de 600 metros. Gran parte de la agricultura de la región no puede depender únicamente de la lluvia. Sin irrigación, gran parte de la próxima cosecha, incluso posiblemente la siembra, se perderá… Además, muchos canales de irrigación están ahora llenos de bombas sin estallar, y se calcula que tomará varios años limpiarlos y reparar la infraestructura.

La escasez de combustible y electricidad también ha contribuido a la crisis del agua, ya que, para funcionar, las bombas de agua requieren electricidad o generadores a combustible. Las instalaciones eléctricas, centrales de energía y estaciones de combustible también han sufrido serios daños y por lo menos 20 depósitos de combustible han quedado completamente destruidos.

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