Anticipo exclusivo: Informe de la ONU sobre equidad de género
Por A. CH. | 5.5.2006
El 10 y 11 de mayo se realizará en Buenos Aires el seminario Igualdad de género: la lucha por la justicia en un mundo desigual. Especialistas internacionales debatirán sobre género en cuatro áreas: trabajo, política, conflictos armados, y economía. En esta nota puede leerse un anticipo exclusivo del informe que dió origen al seminario, y las ponencias y asistentes al mismo.
El informe
El Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD, por sus siglas en inglés) acaba de realizar el informe La igualdad de género. La lucha por la justicia en un mundo desigual, que será presentado el próximo miércoles 10 de mayo en Buenos Aires, apoyado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, también por sus siglas en inglés). El mismo cuenta con secciones que explican desde los movimientos feministas, hasta la relación de los derechos de las mujeres con la política económica.
En él se destacan algunas mejoras notables para las mujeres en la última década: mayor presencia entre las representantes para el Congreso y en instituciones estatales; un lugar propio en el mercado laboral y mayor regularidad en los flujos de trabajadores que cruzan las fronteras internacionales; así como menores tasas de fertilidad.
Estos cambios están vinculados con las transformaciones sociales que acompañan al desarrollo económico, pero también con las reformas del Estado y con la lucha de los movimientos sociales de las mujeres, tanto nacionales como internacionales, aprovechando el contexto político que se daba en la década de 1990 para lograr avances en sus derechos. Sin embargo, detrás de estas mejoras, se esconden asimetrías que limitan el acceso de las mujeres a la autoridad y al poder.
A falta de sistemas adecuados de seguridad, la liberalización económica que comenzó en los ‘80 sometió la vida de las familias de bajos ingresos a una presión excesiva. En condiciones económicas difíciles, las mujeres se destacaron cada vez más como actores económicos fuera de la esfera doméstica: como jornaleras agrícolas casuales, como participantes en la sobrepoblada economía informal urbana, y como migrantes.
El enfoque analítico del informe supone que las sociedades, las relaciones sociales de sus miembros, sus economías y sus estructuras de poder contienen distinciones por género muy marcadas, de la misma manera que reflejan divisiones de clase, étnicas y raciales. Las desigualdades basadas en el sexo constituyen un rasgo muy arraigado en todas las sociedades, son el resultado de normas y prácticas de poder forjadas socialmente.
Actualmente, los discursos políticos prometen abarcar la liberalización política, los derechos humanos y además atender a los problemas de la desigualdad social como parte de un compromiso fundamental con la democracia; sin embargo, los críticos alegan que tales reformas de gobierno, de hecho, han sido dominadas por la imposición de anteproyectos abstractos y no diferenciados.
Por eso ha habido una tendencia a excluir el tema de la igualdad de género. Sin embargo, algunas reformas relacionadas con la descentralización del poder político hacia los municipios y los órganos locales de gobierno, han facilitado la representación política de las mujeres a nivel local, y con ello la posibilidad de tener una repercusión favorable en la formulación de políticas.
De todos modos, conseguir que los encargados de crear esas políticas concentren su atención en la interdependencia entre la justicia económica mundial y la justicia en la distinción por género no es fácil, se requiere un esfuerzo considerable para transformarlas en susceptibles a la cuestión de género.
Además, en los últimos años, el entorno político mundial no fue favorable: los derechos humanos y los programas sobre la mujer, que habían logrado avances en la década de 1990, se han debilitado por la crisis política mundial actual marcada por el terrorismo, el militarismo, la guerra y el unilateralismo.
Se requerirá que los movimientos sociales femeninos establezcan alianzas nuevas con instituciones gubernamentales, movimientos sociales y partidos políticos a fin de evitar que la justicia en materia de género siga perdiendo importancia. Un movimiento social de mujeres, poderoso y autónomo, puede ampliar su influencia en la política representativa y proporcionar una base externa de apoyo y legitimidad. Aunque es difícil armar un programa unificado en la actividad asociativa tan diversa de las mujeres, estas últimas están movilizándose dentro de la sociedad civil casi en todas partes. La mundialización de las comunicaciones ha generado mejores oportunidades, permitiendo que ellas experimenten con nuevos instrumentos para lograr que los actores claves —gobiernos, corporaciones y organizaciones internacionales— deban rendir cuentas de sus actos en relación con los derechos de las mujeres.
El liberalismo prometía ser la ruta hacia la igualdad de género. Sin embargo, la injerencia mínima del Estado y la nueva forma de distribución de los recursos, no produjo la mejoría en los salarios y la educación que habría propiciado la igualdad; no sólo no mejoró, sino que comenzó a decrecer el trabajo y las condiciones de vida, como muestra fiel de su fracaso.
Así, las mujeres ahora son protagonistas del mercado laboral, pero solo del informal o del que busca mano de obra económica. En esto, se visualiza la desigualdad: sobre el género femenino decae un mayor porcentaje de desocupación y de trabajo informal en comparación con los hombres. La solución, entonces, se podría encontrar en el cambio de las políticas y de la macroeconomía, por lo cual diversos economistas, feministas y no feministas, se están reuniendo con el objetivo de dar en la tecla.
En la migración de trabajadores, también hay marcadas diferencias: el lugar receptor le da la bienvenida a los trabajadores capacitados, mientras que los que poseen escasa capacitación son vistos como una carga, y por lo tanto se debe controlar su número. Y como el hombre suele tener mayor experiencia en mano de obra calificada, las oportunidades de las mujeres que migran son menores.
En estos últimos años, en los conflictos armados, a las mujeres se les ha otorgado mayor credibilidad como pacificadoras. En esas instancias de posguerra, cuando se plantea establecer un nuevo tipo de sociedad, se debería presionar para que haya cambios legales a favor de los derechos de las mujeres.
De esta manera, las mujeres deberán diseñar su propia estrategia para poner en práctica sus iniciativas: ser convincentes frente a los organismos responsables de diseñar las nuevas instituciones gubernamentales.
El encuentro
Para presentar el trabajo, UNFPA organizó el seminario Igualdad de género: la lucha por la justicia en un mundo desigual que se realizará el 10 y 11 de mayo en Buenos Aires, en la sede del Instituto de Estudios Sociales (IDES).
El 10 de mayo, a las 9:30 hs, será la apertura a cargo de Shahrashoub Razavi (UNRISD); Maria del Carmen Feijoo (UNFPA); y Elizabeth Jelin (IDES).
De 10 a 12 hs se relizará la primera mesa: Macroeconomía, bienestar e igualdad de género. En ella participarán Valeria Esquivel (UNGS, Argentina), Lourdes Benería (Cornell University, USA); Luis Beccaria (UNGS, Argentina) y Alma Espino (CIEDUR, Uruguay).
De 14:30 a 16:30 del mismo día sesionará el panel Mujeres, trabajo y política social, integrado por: Irma Arriagada (CEPAL, Chile); Mercedes de la Rocha (CIESAS, México); Rosalía Cortés (FLACSO, Argentina) y María del Carmen Feijoo (UNFPA, Argentina).
Y de 17 a 19 hs el tema será Las mujeres en la política y la vida pública, a cargo de: Gloria Ardaya (Universidad Mayor de San Andrés, Bolivia); Cecilia Blondet (Instituto de Estudios Peruanos, Perú); María Herminia Tavares de Almeida (Universidad de San Pablo, Brasil) y Teresa Valdés (FLACSO, Chile).
Para el jueves 11 queda el último panel: Género, conflicto armado y paz. Sesionará de 9 a 11 hs, y estará integrado por Flor Rojas Rodríguez (ACNUR, Cono Sur), Roberto Garretón (Chile); Kimberly Theidon (Harvard University, Estados Unidos), y Andrea Pochak (CELS, Argentina).
A las 11 será la última actividad: Lecciones del informe: hacia una agenda futura. La mesa estará compuesta por Clyde Soto (CDE, Paraguay), Lilian Celiberti (Cotidiano Mujer, Uruguay), Silvina Ramos (CEDES, Argentina) y Elizabeth Jelin (IDES, Argentina).
Para mayores informes contactarse con Natalia Calisti: 15-4-147-2785 o Sabrina Roth: 15-5-013-5110.
VER SINOPSIS DEL INFORME EN ESTUDIOS DE GÉNERO.
Artemisa Noticias


















































