La Coctelera

Categoría: Trata de personas

Entrevista al Director de la OIM, por Mariana Carbajal

Página12
Fecha: miércoles 3 enero 2007
Difundido por RIMA - Red Informativa de Mujeres de Argentina

http://www.pagina12.com.ar/diario/reportajes/25-78531-2007-01-03.html

EUGENIO AMBROSI, DIRECTOR DE LA OIM
"Aquí, el mercado del sexo absorbe a muchas mujeres"

Después de que Página/12 publicara en exclusiva el informe sobre
tráfico de mujeres de la Organización Internacional para las
Migraciones, el director de la entidad para el Cono Sur denuncia que
en algunos lugares "hay familias que se dedican a la trata como si
fuera una pizzería".

Por Mariana Carbajal

"Algo habría que hacer para perseguir a los clientes. No tendrían
que tener impunidad. Pueden no saber toda la historia de estas
mujeres, pero la probabilidad de que esas chicas con las que se
están encontrando sean víctimas de explotación de algún tipo es casi
del ciento por ciento", opina el italiano Eugenio Ambrosi, director
regional para Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay de la
Organización Internacional para las Migraciones. En un reportaje con
Página/12, Ambrosi analiza el fenómeno de la trata de mujeres en la
Argentina, reflejado en el informe de la OIM que ayer publicó este
diario en exclusiva. Y destaca la importancia de que se sancione una
ley en el país que tipifique este delito para poder combatirlo.

–Después de analizar la investigación que acaba de finalizar la OIM
sobre trata en la Argentina para explotación sexual ¿cómo ve el
problema en el país?

–La Argentina tiene un problema importante de trata interna para la
explotación sexual focalizada en algunos lugares. Buenos Aires, por
ejemplo, es una provincia de destino de víctimas de trata, tanto
interno como internacional. Misiones es una provincia de origen. Hay
un esquema bastante presente en el territorio: no es algo que pasa
en dos o tres pueblitos sino que hay una red importante, bien
organizada, con capacidad de reclutar y utilizar mujeres por todos
lados y en forma diferente para satisfacer los requerimientos del
mercado. En algunas zonas del país, como en Tucumán, se trata de
emprendimientos familiares, familias que se dedican a la trata de
mujeres como si fuera una pizzería o una panadería, para exportación
a otra provincia o al exterior del país. Hay mecanismos bastantes
complejos, con responsabilidades diferentes para cada momento del
proceso: hay quien recluta y después utiliza a esas víctimas; hay
quien recluta y vende a otros; hay quien recluta y alquila.

–Cuesta creer que se compren y se vendan mujeres...

–Depende de la zona, de las características de la mujer, de la edad,
se pagan entre 100 y 5000 pesos. El alquiler de mujeres vale mucho,
se calcula en base a lo que la mujer puede generar en el pub, la
whiskería o el prostíbulo. Hay mujeres que pueden generar hasta 1200
pesos por día explotadas sexualmente. Una de las características del
mercado es que la novedad de la mercadería se cotiza más alto, por
eso las rotan. Tener mujeres nuevas atrae más clientes y permite
mantener los precios a cierto nivel. Es horrible usar estos términos
para referirse a seres humanos, pero una mujer, cuanto más usada,
menos rinde.

–Del informe surge que hay redes que funcionan con protección
policial y de funcionarios públicos.

–No tenemos ningún elemento para decir que hay una actuación
sistemática de la policía o de autoridades para brindarles
seguridad, pero puede haber complicidad de individuos que por su
propia función pública, sean policías o funcionarios, hacen más
fácil el crimen.

–Pero, para que ocurra la trata ¿es necesaria protección policial?

–No necesariamente en mi opinión. Puede pasar aunque no tenga
ninguna cobertura policial o de otro nivel. Una parte de la
impunidad en esta problemática ha sido la falta de legislación: un
delito que no tiene una tipificación en el Código Penal es muy
difícil de combatir.

–En la investigación detectaron casos de mujeres reclutadas en el
país para ser vendidas al exterior. ¿Es un fenómeno creciente?

–Ese esquema empezamos a verlo, pero no tenemos informaciones que
nos indiquen un número importante de argentinas enviadas al
extranjero. Sí, en cambio, hay paraguayas y brasileñas que son
vendidas fuera de sus países. Argentina tiene evidentemente una
posibilidad de explotación del mercado del sexo mucho más amplia y
entonces absorbe muchas más mujeres.

–¿Quiere decir que en Argentina hay mucha demanda de prostitución?

–Acá hay mucha demanda.

–¿Qué papel le asigna al hombre que paga para tener sexo con estas
mujeres casi esclavas?

–(Piensa) Algo habría que hacer para perseguir a los clientes
también, es evidente. Pueden no saber toda la historia de esas
mujeres, pero la probabilidad de que esas chicas con las que se
están encontrando sean víctimas de explotación de algún tipo es casi
del ciento por ciento. No sé cómo se pueden excusar los clientes. El
número de víctimas menores de 18 años es importante. La experiencia
de la OIM muestra que el 50 por ciento son menores o están en la
franja de 16 a 21 años. Los que utilizan estos servicios no tendrían
que tener impunidad. En todo el mundo la parte del cliente es la que
falta abordar en la estrategia global contra la trata. Pero esto no
pasa con la trata laboral, ya que los talleres ilegales son
perseguidos. O quienes compran en esos talleres, como ocurrió aquí
después del incendio en el taller textil de Caballito.

–¿Por qué cree que hay una gran demanda de sexo en prostíbulos en la
Argentina?

–En parte es cultural. Aquí como en otras partes del mundo, y
particularmente en América latina, hay una naturalización de la
prostitución. Mientras haya demanda va a haber business. Si el
mercado empieza a desaparecer del otro lado van a empezar a hacer
otra cosa.

–¿Cuánto dinero mueve la trata de personas para explotación sexual?

–La estimación que tenemos es que un proxeneta tiene una ganancia
neta de 13.000 dólares al año por mujer. Es una ganancia muy
importante con una inversión muy baja. Si contamos que tiene diez
mujeres, que es un número reducido, gana 130 mil dólares. En América
latina se estima que el volumen global de ganancia es de alrededor
de 16.000 millones de dólares por año, es casi la mitad de lo que se
estima que genera globalmente la actividad. Se disputa el segundo
lugar con el tráfico de armas, como el negocio ilegal que más dinero
mueve después del narcotráfico. La ventaja que tiene es que la
logística y la inversión son mucho menores. Y hay conexión además
entre el tráfico de drogas y el de seres humanos: varias veces las
víctimas de trata son reclutadas para traficar droga.

–¿Han detectado en Argentina ese vínculo?

–Aparte de algunos casos que han salido en los periódicos, no hemos
detectado un tráfico específico, así como no hemos detectado tráfico
de personas para extraerles los órganos, que sí encontramos en otras
partes como en Brasil. Esto no significa que estemos tranquilos: en
primer lugar, porque tal vez esté ocurriendo pero no lo hayamos
descubierto; en segundo lugar, porque no necesariamente esto
signifique que no va a desarrollarse mañana. Este delito ocurre en
situaciones de marginalidad, pobreza, entonces hasta que este
contexto mejore hay un riesgo potencial para que se lleve a cabo.

–¿Qué opina del proyecto impulsado por el Gobierno con media sanción
del Senado que tipifica el delito de trata de personas?

–El hecho de que lo tipifica como delito federal y con todos los
criterios del Protocolo de Palermo (el Convenio de la ONU para
prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente
mujeres y niños) es un avance importantísimo y tenemos que felicitar
al Gobierno y a todos los que han trabajado, tanto legisladores como
sociedad civil, para que se avance en una ley. Una vez que se
sancione, Argentina será el primer país del Cono Sur que legisle el
tema. Sin embargo, hay algunos aspectos de la normativa que se
pueden mejorar.

–¿Cuáles?

–Un punto importante para completar es la creación de un programa
nacional de asistencia a la víctima. Hay que entender que estamos
ante personas que han sido puestas bajo condición de explotación,
muchas veces con violencia de distinto tipo como física y moral, no
son víctimas de un robo y necesitan un trabajo de recuperación
prolongado y multidisciplinario que contemple la reinserción en el
mundo del trabajo o en la educación, porque muchas de las víctimas
son menores.

–Una de las críticas que se le hacen al proyecto es su definición de
trata de personas, porque obliga a probar, en el caso de mayores de
edad, que haya habido amenaza o coacción para el reclutamiento.

–El proyecto toma la definición, palabra por palabra, del Protocolo
de Palermo. No hay duda de que respeta los estándares
internacionales. Pero la experiencia en otras partes del mundo, como
en Colombia, ha demostrado que centrar la definición de la
explotación en los efectos de la actividad criminal y no en el
consentimiento que haya dado la víctima para su reclutamiento, hace
más fácil la persecución del delito. Hay casos en que la víctima
primero da una declaración ante la Justicia y después la cambia
radicalmente, y resulta evidente que hubo una intervención, un
momento de presión psicológica, de amenaza, que la hace modificar su
testimonio. Este encuadre no sólo hace difíciles las cosas a la
víctima, sino también a los fiscales, a la policía, a los que tienen
que investigar el crimen. Es un delito que se comete sacando ventaja
de la situación de vulnerabilidad de la víctima por sus condiciones
de pobreza, y es evidente que les resulta muy fácil convencerla y
obtener su consentimiento.

–¿Tal como está redactada la ley sería poco efectiva para combatir
realmente a la trata de personas?

–No sé si será poco efectiva, pero sí sé que va a ser más difícil de
probar el delito y por ende es necesario para garantizar la
seguridad de las víctimas un programa de protección de testigos que
tampoco está contemplado.

–¿A qué adjudica que se haya hecho hincapié en una definición que va
a poner obstáculos en la lucha real contra este delito?

–No creo que sea una cuestión de ignorancia porque la gente que ha
trabajado en la redacción tiene conocimientos y es competente en el
tema. Tal vez se pensó que un texto copiado del Protocolo de Palermo
podría ser más fácil de aprobar, ya que la Argentina lo aprobó y lo
ratificó. En ese sentido no es una mala estrategia porque, reitero,
el hecho de tener esa ley ya es un paso importante.

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EXCLUSIVO UN INFORME ESTREMECEDOR Y MINUCIOSO SOBRE LA TRATA DE MUJERES EN ARGENTINA

Página/12
fecha: martes 2 enero 2007
difundido por RIMA - Red Informativa de Mujeres de Argentina

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-78501-2007-01-02.html

El infierno de ser una mujer y tener precio

Una investigación de la Organización Internacional para las
Migraciones, a la que tuvo acceso Página/12, revela que la trata de
mujeres crece en el país. La connivencia policial y política. Dónde
y cómo se reclutan mujeres y niñas. Los secuestros. El engaño. Los
proxenetas. Las terribles formas para mantenerlas sometidas y
silenciadas.

Por Mariana Carbajal

La trata de mujeres crece en la Argentina de la mano de
la "connivencia policial y política" y la "escasez de acciones
orientadas a investigar y perseguir este delito". Esta es una de las
conclusiones de un extenso informe de la Organización Internacional
para las Migraciones (OIM), al que accedió Página/12 en forma
exclusiva, que revela la trama oculta de las redes de trata con
fines de explotación sexual de mujeres y niñas en el país. La
investigación constató que este fenómeno "compromete todo el
territorio argentino" y que hay personas y organizaciones
que "específicamente" se dedican a la venta de mujeres. Por una
mujer se paga entre 100 y 5000 pesos, dependiendo de la zona, de la
edad y las características de la "mercadería". La práctica más común
de captación es el engaño, pero también está extendido el secuestro,
particularmente en el noroeste. Misiones fue identificada como el
área principal de reclutamiento. Las provincias de destino son
Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Santa Cruz, Chubut y
Tierra del Fuego. De Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos provienen los
proxenetas más importantes que operan en las redes de trata, algunos
de los cuales regentean hasta 30 mujeres que alquilan a distintas
whiskerías del país y las van rotando. La pesquisa determinó que
puede pasar mucho tiempo hasta que una mujer puede liberarse del
proxeneta que la explota y "hay casos en que nunca lo logra".

El "Estudio exploratorio sobre trata de personas con fines de
explotación sexual en Argentina" es escalofriante. La investigación
no apunta a determinar estadísticamente el alcance de este delito en
el país, sino a comprender cómo se desarrolla. El informe, de casi
doscientas páginas, describe los mecanismos de las redes, cómo opera
cada uno de sus eslabones, cuáles son las rutas del tráfico de
mujeres y cuál es el perfil de las víctimas. Las prácticas de
sometimiento y esclavitud de las mujeres no han cambiado demasiado
de las que utilizaba la famosa Zwi Migdal, la red de polacos
tratantes que operó en los años '20 en todo el continente y fue la
primera asociación de proxenetas de la historia del país.

Para la investigación, que se desarrolló entre marzo y diciembre de
2006, se relevaron 47 causas penales por delitos vinculados a la
trata, y se realizaron 55 entrevistas entre funcionarios nacionales
y provinciales, del ámbito legislativo y de la Justicia e
integrantes de ONG; 30 entrevistas en profundidad a víctimas y tres
a tratantes. Los resultados obtenidos se resumen a continuación:

- Hay un predominio de la trata interna, aun cuando fueron
identificados casos de trata internacional, sobre todo de mujeres de
nacionalidad paraguaya que ingresan por Misiones y Entre Ríos.

- Aunque el estudio no cubrió todo el territorio argentino, el
trabajo de campo y el contacto con distintas fuentes de información
permitió inferir que "todas las provincias están implicadas":
algunas como puntos de origen, como Misiones y Santa Fe, y otras
como puntos de destino, como Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Entre
Ríos, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.

- Se constató que la práctica del secuestro es común para captar
mujeres, particularmente desde la provincia de Tucumán hacia La
Rioja.

- Las víctimas son mujeres mayores y menores de edad de origen
humilde que viven en zonas muy pobres, con precario nivel educativo,
que reduce sus posibilidades laborales y un entorno familiar
inestable y no contenedor.

- La forma más común mediante la cual logran escapar las mujeres es
con la ayuda de algún cliente con el que llegan a establecer una
relación de confianza y al cual revelan la realidad de su situación.

- En las investigaciones judiciales aparecen implicados "en forma
recurrente funcionarios públicos y políticos".

- Se observaron "con preocupación" prácticas que van desde "la
tolerancia omisiva hasta la activa protección de los tratantes por
parte de miembros de fuerzas de seguridad".

- El análisis de las causas judiciales revela que fiscales y
jueces "carecen de conocimientos básicos para el abordaje de estas
formas de delincuencia".

- Otro "déficit" de la resolución de los casos radica en que en las
pocas condenas que existen tras extendidas investigaciones, "la
comprobación de los hechos se agota en la identificación del regente
o dueño del prostíbulo en el mejor de los casos".

- En la provincia de Buenos Aires, en el marco del relevamiento
judicial, se identificaron casos de trata en Avellaneda, Cañuelas,
Dolores, José C. Paz, La Plata, Los Polvorines, Luján, Mar del
Plata, Necochea-Quequén, Pablo Nogués, Salto, San Miguel y Zárate-
Campana.

Reclutadores

La investigación detectó tres tipos de tratantes: reclutadores,
proxenetas y regentes de prostíbulos. Para su trabajo recurren a la
protección de "funcionarios públicos" y de "miembros de las fuerzas
de seguridad". Pero los tratantes también necesitan de la labor de
otros "operadores secundarios", como empleados de empresas de
transporte que garantizan pasajes para el traslado de mujeres o
documentación de viaje a disposición, personal de compañías de
telefonía celular que proveen líneas "seguras" e individuos
encargados de confeccionar documentación falsa para menores y
extranjeros.

El estudio de la OIM encontró que "la captación mediante engaño" es
la principal forma de reclutamiento de mujeres para su explotación
sexual. La provincia de Misiones es el territorio proveedor más
importante. Son vendidas a prostíbulos de distintos puntos del país
mujeres de las ciudades misioneras de Posadas, Puerto Iguazú,
Eldorado, Oberá, El Soberbio, Apóstoles, San Vicente, Campo Grande,
Vapiovi, Puerto Rico, San Ignacio y Wanda, entre otras. Las reclutan
a través de falsos ofrecimientos de empleo: las propuestas pueden
variar desde trabajar en un restaurante, una rotisería o una
fábrica, cuidar bebés o ancianos o participar de promociones. Hay
reclutadores que trabajan "en relación de dependencia" para los
regentes de los prostíbulos y los que lo hacen en forma
independiente.

Otra modalidad común, aunque más sofisticada, a través de la cual
operan los reclutadores es la realización de un "casting" en un
hotel de las zonas de captación de chicas. La convocatoria se hace
mediante la publicación de avisos clasificados en un diario o
propaganda en alguna radio.

También es frecuente que la actividad de reclutamiento quede en
manos de mujeres que ejercen la prostitución en determinados
lugares: a veces son obligadas a reclutar a otras mujeres bajo
coacción, indica el informe de la OIM. "Los regentes de los
prostíbulos amenazan a las mujeres con dañar a su familia en su
lugar de origen si no regresan o si lo hacen con menos chicas de las
encargadas", advierte el estudio.

Los investigadores pudieron verificar que en muchos casos los
reclutadores actúan en pareja y simulan ser un matrimonio, a veces,
incluso, con niños. "De esta manera brindan mayor confianza a las
mujeres y sus familias para creer en el ofrecimiento de trabajo como
niñera o empleada doméstica y el engaño se vuelve más efectivo, tal
como lo confirmaron en entrevistas algunas víctimas", destaca el
paper.

En algunos casos, los reclutadores funcionan como "comisionistas" y
tienen contactos con prostíbulos en distintos lugares del país de
los que reciben pedidos específicos o a los cuales ofrecen las
mujeres que hayan reclutado, señala el estudio. Por cada mujer
captada los prostíbulos suelen pagar una comisión que varía entre
100 y 500 pesos, dependiendo de la "calidad" de las mujeres: "cuanto
más jóvenes, más costosas", sostiene la investigación. Se han
detectado casos donde específicamente se solicitan mujeres menores
de edad con documentos falsos. En otros, les piden que no busquen
mujeres mayores de 23 años.

Los comisionistas pueden trabajar con terceros como remiseros,
taxistas, vendedores ambulantes o vecinos que "bajan al terreno": el
informe aclara que pueden o no saber el verdadero destino de las
mujeres o las condiciones del trato propuesto y cobran un precio
estimado de 50 pesos por mujer captada.

Secuestro

La investigación detectó "numerosos casos de víctimas de trata que
han sido secuestradas por proxenetas, regentes de prostíbulos o sus
empleados, personas y organizaciones que se dedican al rapto de
mujeres para su posterior venta a los otros operadores de la red".
El noroeste del país, señala la OIM, muestra "una asombrosa
frecuencia" de esta metodología de captación de mujeres. Se trata de
una práctica habitual de los proxenetas santafesinos, aunque también
se han encontrado casos en Tucumán y Chaco.

El secuestro no se realiza improvisadamente. "En primer lugar, se
efectúa un trabajo previo de inteligencia mediante el cual se
identifican y "marcan" mujeres que cumplen las exigencias de los
circuitos de trata. Posteriormente se monta un operativo tipo
comando del que participan un grupo de personas donde las mujeres
son interceptadas en la vía pública y forzadas a subir a un
automóvil. Inmediatamente son drogadas para evitar que opongan
resistencia y son trasladadas a un lugar donde son violadas y
golpeadas una y otra vez. De este modo, las mujeres son sometidas
y "preparadas para ser explotadas sexualmente", señala el informe.
El caso de Marita Verón, la joven secuestrada el 3 de abril de 2002
en plena calle de San Miguel de Tucumán y posteriormente trasladada
a prostíbulos ubicados en La Rioja y otras provincias del país, es
un "caso paradigmático" de trata mediante secuestro, puntualiza la
OIM.

De acuerdo con el estudio, los casos judicializados analizados
muestran que quienes utilizan el secuestro como medio de captación o
reclutamiento "gozarían de vínculos directos con autoridades
políticas, judiciales y policiales".

Proxenetas

A diferencia de los regentes de prostíbulos que tienen a su cargo la
administración y gestión de estos lugares, los proxenetas obtienen
ganancias de la explotación sexual de una o más mujeres de su
propiedad que circulan a través de las distintas instancias de la
red, pero que no cuentan con establecimientos propios para que estas
trabajen. "La explotación puede darse sobre mujeres que previamente
ejercían la prostitución o que nunca antes lo habían hecho", destaca
el estudio. El relevamiento de causas judiciales y la entrevista a
víctimas de trata reveló que el medio "más clásico" de reclutamiento
de los proxenetas es el "enamoramiento", por ello se los denominan
también "maridos". "Es decir –describe el informe–, simulan una
relación sentimental y utiliza la vulnerabilidad que dicha relación
genera en las mujeres". Una de las modalidades constatadas por los
investigadores mediante la cual los proxenetas consolidan el
vínculo "sentimental" al tiempo que aseguran la coacción sobre sus
mujeres es tener con ellas un hijo al que reconocen legalmente.

Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos han sido identificadas por distintos
informantes calificados como las provincias de donde provienen los
proxenetas "más importantes que operan en las redes de trata",
revela el informe de la OIM. Ellos envían a sus mujeres –algunos
pueden llegar a tener treinta– bajo el sistema de plazas o alquiler
a distintos cabarets y whiskerías en todo el país, especialmente
Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Chubut y Santa Cruz, donde son
explotadas sexualmente, señala el estudio. Algunas mujeres que
pueden generar hasta 1200 pesos por día. Y un proxeneta puede
alcanzar una ganancia neta de 13 mil dólares por año por mujer.

"Generalmente pasa mucho tiempo hasta que una mujer logra liberarse
del proxeneta que la explota y hay casos en que nunca lo logra",
señala el estudio. Las modalidades detectadas mediante las cuales
una mujer puede romper esa relación son: comprar su libertad
mediante una suma de dinero, reclutar a otra mujer que pueda ocupar
su lugar o ser abandonada por el propio proxeneta cuando la edad,
una enfermedad o alguna otra razón le impide producir las ganancias
esperadas.

El infierno

La investigación cuenta que las mujeres engañadas o secuestradas que
llegan a los locales se reconocen fácilmente porque son "las que
lloran". Si la mujer opone resistencia y se niega a ser explotada
sexualmente, el regente o sus empleados ponen en marcha los
distintos mecanismos de disciplina. "La mujer es violada y golpeada
una y otra vez hasta que asuma su nueva condición y acepte pasar al
salón a prostituirse. Asimismo, en estos casos suelen amenazarla con
matarla o lastimar o matar a su familia en su lugar de origen",
describe el informe.

En los prostíbulos las mujeres pierden todo contacto con el mundo
exterior. "Su circulación se reduce al salón principal del local y
las habitaciones donde se efectúan los pases y en las cuales
generalmente se encuentran encerradas bajo llave cuando no
trabajan", precisa la investigación de la OIM. Los preservativos que
usan y la ropa con la que trabajan, tangas y corpiños, se las
cobran: los gastos se anotan en una cuenta en la que ellas siempre
terminan debiendo dinero al regente del local. Cuando les permiten
efectuar llamadas telefónicas a su familia también lo hacen
vigiladas para evitar que revelen su verdadera situación. Se han
detectado casos de locales con sofisticados sistemas de vigilancia
con circuitos cerrados de televisión con cámaras en todos los
espacios del local, vidrios blindados o altos muros alrededor del
cabaret o whiskería.

Subnotas

"Ellos me han enseñado a trabajar a los golpes"

Testimonios brindados a la OIM por mujeres secuestradas y obligadas
a prostituirse. Relatan cómo fueron sometidas y describen mecanismos
para mantenerlas obedientes y en silencio.

Por Mariana Carbajal

Los que siguen son algunos de los testimonios tomados durante la
investigación sobre trata de mujeres realizada por la Organización
Internacional para las Migraciones.

"Llegamos al local por la puerta de atrás. Después de dormir una
siesta (...), J. O. G. nos dijo que ahora íbamos a tener que
trabajar para él, que era nuestro nuevo patrón y que estábamos bajo
sus órdenes. Ibamos a tener que tener relaciones sexuales con los
clientes del lugar por plata (...). La tarifa simple o normal era de
20 pesos, si nos pedían alguna pose eran 15 pesos más y por una
chupada sola eran 40 pesos. J. O. G. tenía un arma de fuego y nos
decía que si no hacíamos lo que él decía nos iba a matar." (Relato
de una mujer de Roque Sáenz Peña, provincia de Chaco, que fue
reclutada en 2005, cuando tenía 14 años, y trasladada a Santiago
Temple, provincia de Córdoba.)

"Cuando la dejan a A. les empezó a pedir ropa a las chicas que
estaban ahí trabajando. La llevaron para una de las piezas de la
casa y la hicieron cambiar y le dijeron que saldría al salón a
trabajar. Ella no quería vestirse, entonces A. llamó a H. y la
empezaron a golpear entre los dos, la quemaron con un cigarrillo en
la muñeca izquierda y le dijeron que eso se lo harían todas las
veces que fuera necesario y le pusieron la ropa y la hicieron
prostituirse (...). Ellos querían hacerla ir a trabajar a otro lado,
porque decían que no podían tenerla ahí, y como no quería ir la
ataron a una silla dentro de la pieza y le tiraron agua con hielo
mientras le pegaban una o dos veces por día y no le dieron de comer
por una semana. Le decían que tendría que ir a trabajar a otro lado
quiera o no ya que si no la tendrían que matar." (Relato de una
mujer de Santa Fe que fue reclutada en el año 2001, cuando tenía 14
años, y trasladada a Las Varillas, provincia de Córdoba.)

"Una noche un cliente me pegó una cachetada y me quiso tocar, a lo
que le pegué una bofetada y esta persona habló a un encargado de
nombre José, quien le comentó a Chenga de lo que había pasado y al
llegar éste me sacó del salón y me llevó a la pieza diciéndome que
el cliente era un policía de la Federal de La Rioja, y empezó a
pegarme y a decirme que a partir de ese día tenía una multa de dos
mil pesos." (B. I. V, de 22 años)

"Ese mismo día me bañan, me cambian, me pintan, me arreglan el pelo
y me hacen salir al salón a trabajar (...) me obligan porque yo no
quería, tenía vergüenza y sin embargo me han enseñado a trabajar a
los golpes. Yo lloraba y no quería saber nada (...). La vieja
Liliana me pegaba mucho, casi todos los días, porque me pedía que
hiciera 500 o 600 pesos los días que trabajaba en el Candy (N. de la
R.: esos días trabajaba desde las 12 de la noche hasta las 15 del
día siguiente) y si no llegaba, me pegaba. Un día me pegó en la
cabeza y todavía tengo un coágulo (...). La vieja Liliana preparaba
tres líneas de cocaína con la tarjeta de teléfono y me daba una para
que aspire yo (...). Ella me decía que era para que no sea tan tonta
en el salón con los clientes y para que yo trabaje más." (Testimonio
de A. D. en el marco de la causa "Iñigo David Gustavo, Andrada
Domingo Pascual y otros s/privación ilegítima de la libertad y
corrupción. Expediente 23444/2002.)

De cada mil casos uno tiene condena

Por Mariana Carbajal

A pesar de que todavía no existe una legislación específica que
penalice la trata de personas (hay un proyecto con media sanción del
Senado), hay diversas leyes que permitirían combatir algunos de los
delitos que involucran el accionar de estas redes como la
explotación sexual. Sin embargo, los casos que llegan a condena son
poquísimos.

Entre 2002 y 2005 se registró un ingreso de 5153 casos por presunta
violación a la Ley de Profilaxis en el ámbito de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires. En ese mismo período fueron elevados a la etapa de
juicio 49 casos, se aplicó suspensión del proceso a prueba en 16
casos y se obtuvieron 5 condenas, de acuerdo con el relevamiento
realizado por la Organización Internacional para las Migraciones. Es
decir, "sólo llegó a condena el 0,09 por ciento de los casos".

Entre 2000 y 2005, según el Ministerio Público Fiscal de la Nación,
hubo un total de 4 condenas por promoción o facilitación de la
prostitución simple en la ciudad de Buenos Aires, es decir, menos de
una condena por año. En el mismo período ingresaron 2 casos con
autor no identificado y 36 con autor identificado. De los 38 casos,
sólo 16 casos lograron llegar a la etapa de juicio oral. La OIM
advierte que estos delitos tramitan ante la Justicia penal de
instrucción que cuenta con 49 fiscalías: si se compara esa
estructura con la cantidad de ingresos en 5 años se observará que ni
siquiera se llega a un promedio de al menos una investigación por
fiscalía por este tipo de delito.

En cuanto al delito de "promoción o facilitación de la prostitución
en sus modalidades agravadas", los datos indican que entre 2000 y
2005 ingresaron un total de 43 casos (86 por ciento con autor
identificado): fueron elevados a juicio 19 casos y se obtuvieron 9
condenas (20 por ciento de los casos que ingresaron en ese período).
En este caso, el promedio fue de 1,8 condenas por año.

Del total de causas judiciales analizadas por la OIM, los casos de
trata fueron descubiertos por denuncias de terceros, investigaciones
periodísticas, fuga de víctimas o por otras causas judiciales por
ejemplo, por narcotráfico o falsificación de monedas. "Esto indica
la ausencia de una política criminal por parte de las instituciones
encargadas de la persecución penal", advierte la OIM en su informe
sobre trata de mujeres en la Argentina para explotación sexual.

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"El problema no es que no hay leyes, sino que no se cumplen"

ANRED

Red No a la Trata no fue consultada para debatir, ni fueron escuchados sus reclamos en torno a la reciente media sanción que obtuvo del Senado el proyecto de Ley de Trata de Personas. Segundo Informe

En Argentina el Senado dio media sanción al proyecto de ley que tipifica la trata como delito federal. ANRed dialogó con Irene Castillo, María Ce y Sara Torres, presidenta en la Argentina de la Coalición Internacional Contra la Trata de Personas y co-coordinadora de la Red No a la Trata. Segunda y última parte del informe sobre legislación referente a la trata.

http://www.anred.org/article.php3?id_article=1899

La ley y la trampa

Página 12
Suplemento Las 12.
Las/12|Viernes, 15 de Diciembre de 2006

Sara Torres y Alberto Ilieff -presidenta y miembro de la Coalición
Internacional contra la Trata de Personas (CATW, en inglés)- explican sus
objeciones a la ley federal para condenar la trata que ya tiene media
sanción de la Cámara alta. "Se presume la inocencia del traficante poniendo
toda la carga en la víctima."

Por Roxana Sandá

La tipificación de la trata de personas como delito, y más aún como delito
federal, es un antiguo reclamo del movimiento de mujeres. Sin embargo, la
norma recientemente votada por unanimidad en la Cámara alta y con amplio
respaldo del Gobierno, revela algunos costados que parecieran escamotear
igualdades a la hora de garantizar derechos a las víctimas mayores de 18
años. Sara Torres, co-coordinadora de la Red No a la Trata y presidenta en
la Argentina de la Coalición Internacional Contra la Trata de Personas
(CATW, en inglés) y Alberto Ilieff, miembro de la Coalición, descorren velos
sobre algunas patas flojas de la iniciativa sobre la que, coinciden, "ni
siquiera es una ley, sino una mera modificación al Código Penal y, por si
fuera poco, con penas que son excarcelables".
El proyecto aprobado por el Senado la semana última define la trata como
delito federal, poniendo como requisito para tipificarlo y castigar a los
delincuentes que éstos hayan actuado, cuando la víctima fuere mayor de 18
años, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza o a cualquier otra
forma de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de una situación
de vulnerabilidad, o pagos o beneficios para obtener el consentimiento de
una persona que tenga autoridad sobre otra; es decir, que se haya viciado el
consentimiento de la víctima. Sin embargo, "se obligaría así, a la víctima
y/o a los organismos del Estado, por ejemplo fiscalías, a probar que aquélla
no consintió su propia esclavitud", según plantea la carta abierta que la
Red No a la Trata envió a legisladores y legisladoras, en repudio y
oposición a los proyectos avalados para ser sancionados como ley de
represión de la trata.

Por el contrario, en el caso de menores de 18 años, "el ofrecimiento,
captación, transporte o traslado" configuran trata aun cuando no se den las
restantes condiciones, y "el asentimiento de la víctima no tendrá efecto
alguno".
"Toda definición de trata debe decir claramente que el delito se configura
aunque la víctima haya prestado su consentimiento, cualquiera sea su edad",
explica Sara Torres, que precisa la urgencia de advertir que "proxenetas y
explotadores son delincuentes por sus acciones y no por hechos o condiciones
de la víctima".
-¿Qué pone de manifiesto este proyecto?
-Que sólo apunta al crimen organizado y no a los derechos humanos, porque
revictimiza a las personas damnificadas al tener que probar su inocencia. No
deja claro que el delito se configura con o sin el consentimiento de la
víctima. Esta ley es un "como si"; en realidad, son modificaciones al Código
Penal, con penas que van de 3 a 6 años de prisión en el caso de trata sobre
mayores de 18 años, con lo cual estamos hablando de la posibilidad de
excarcelación para delitos gravísimos porque atentan contra la vida humana,
mientras que las penas aumentan hasta 15 años cuando se involucren menores
de 18. Ni siquiera en este último caso se considera la minoría de edad como
agravante.
Alberto Ilieff: -La trata y la explotación son, sobre todo, una violación a
los derechos humanos. De esto y a posteriori deviene como delito, o sea que
ingresa a la órbita penal. De ahí que la ley, si realmente observa esto, no
puede hacer distinciones entre unas conductas y otras, en base a edades u
otras condiciones. Esta es la plataforma por la que consideramos que el
consentimiento nunca debe ser tenido en cuenta.
Las victimas de trata suelen hablar cuando se sienten seguras de que no van
a ser identificadas por los proxenetas, nunca antes porque los castigos
llegan a ser tan crueles como exhibe la foto de la derecha, perteneciente a
un expediente judicial en el que se condeno a un ex policia por reduccion a
la prostitucion. Un caso testigo e inusual.
S.T.: -De esto se desprende que la ley debe fijar la conducta delictiva por
parte del tratante y nunca de la víctima. Por ejemplo, a nadie se le
ocurriría hacer depender un robo de la voluntariedad o no de la víctima. El
proyecto debería considerar que los derechos humanos no dependen del
consentimiento y que no son renunciables.
-En la Argentina siguen vigentes una convención de 1949 y un protocolo de
1961 en los que se prohíbe la explotación de la prostitución ajena. Nunca se
cumplieron.
S.T.: -Hay varias argumentaciones. Una de ellas y la más absurda es que la
norma de 1949 es antigua, prohibicionista ¡y hasta moralista! Es decir que,
por elevación, ¡nos trataron de moralistas! ¡Imaginá nuestra santa
indignación! (risas). En efecto, la Convención Contra la Trata de Personas y
Explotación de la Prostitución Ajena está vigente y establece que el
consentimiento de las víctimas es irrelevante. Y además pone de relieve el
carácter abolicionista de nuestro país, por su tradición jurídica y porque
ese sistema es el más efectivo para la defensa y protección de los derechos
humanos.
-¿A qué se le está dando la espalda cuando se relativiza la condición de
víctimas de las mujeres mayores de 18 años?
A.I.: -Con el proyecto tal como está hoy, se pone en el tablero que sos
humano si tenés menos de 18 años. Hay un cruce muy fuerte de miradas
prejuiciosas, pero tampoco debemos pecar de ingenuos: todo esto tiende a
desculpabilizar al Estado, porque si sos mayor de 18 y consentiste, el
Estado no es responsable.
S.T.: -El 80 por ciento de las víctimas de trata es utilizado para
prostitución. Es muy caro asistir a toda esa masa, por lo tanto resulta más
sencillo argumentar que esas mujeres aceptan ser violadas, apropiadas,
sometidas, aun cuando los organismos especializados en el tema conocen
perfectamente el síndrome de indefensión aprendida de las víctimas. La
trampa, finalmente, está en el negocio que significan: cada una de esas
mujeres representa una ganancia de entre 10.000 y 15.000 pesos por mes. Y el
negocio sigue creciendo porque a diferencia de la droga, que se vende una
sola vez, las mujeres pueden ser comercializadas en muchas oportunidades y
producen todo el tiempo que permanezcan vivas y más o menos sanas.
El poder expropiado
El Protocolo de Palermo, para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de
Personas reconoce que las mujeres bajo esa condición están sometidas a
situaciones de desigualdad en términos de poder y establece que el
consentimiento de una persona no es absoluto, e incluso en algunos casos es
irrelevante. Sin embargo, esto no se traduce de manera clara en el proyecto
de ley, aun cuando en sus fundamentos se miente que viene a cubrir la
demorada adecuación de la normativa argentina a los estándares
internacionales sobre este delito.

-¿Se le está haciendo una trampa por elevación al Protocolo?
A.I.: -El Protocolo de Palermo presenta alguna ambigüedad en lo que se
refiere al consentimiento de la víctima, pero es una normativa penal
complementaria al convenio madre de 1949. Con esto quiero decir que las
convenciones internacionales funcionan como puntos de mira, a partir de ahí
los estados son los que deben hacer agregados.
S.T.: -La trampa es presumir la inocencia del traficante poniendo la carga
en la víctima, por lo que la ley se convierte en una herramienta ineficaz
para perseguir al delincuente. Y desde hace tiempo se intenta cubrir a las
víctimas menores antes que a las mayores: las consecuencias graves de la
globalización también canalizaron la explotación de personas y su
naturalización.
-Países de la región, como Perú o Colombia, castigan la trata con fuertes
penalizaciones económicas que no se tuvieron en cuenta en el proyecto
argentino.
A.I.: -Debería ponerse un artículo que obligue al embargo y confiscación de
los bienes del proxeneta, ya sea éste persona o empresa. Estos bienes
podrían ser usados para el mantenimiento de los programas de asistencia a la
víctima. Es importante, porque mientras no se toque la base económica y
física, aunque más no sea en la superficie, aun siendo encarcelado el
proxeneta o el tratante podrán seguir manteniendo su "negocio".

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Nuevo libro de Lydia Cacho sobre trata de personas

CIMAC MEXICO

-- Red de criminales con empresarios norteños y políticos

Por Lourdes Godínez Leal

México, 18 dic 06 (CIMAC).- Para la periodista Lydia Cacho, quien en 2007
lanzará su nuevo libro sobre trata de mujeres y niñas, este fenómeno es
complejo, considera que no se acaba de entender en nuestro país y que las
autoridades no han querido asumirlo.

Por un lado, se continúa asociando a la trata únicamente con fines sexuales
dejando de lado la laboral --trabajos forzados y esclavitud-- y, por el
otro, carecemos de una "buena" ley que sancione este delito. "Seguimos
moralizando las leyes; la mayoría de las que se refieren a la trata
(personas) y al tráfico (de migrantes) están llenas de aberraciones",
señaló Cacho Ribeiro en entrevista.

La periodista y feminista lamentó que las y los legisladores mexicanos "no
acaben de comprender" que hay que transformar las leyes y los Códigos
penales para sancionar a los tratantes o a la cabeza de estas redes, pues
actualmente lo que hacen nuestras leyes es castigar a las víctimas.

"Esto es muy peligroso, porque favorece a los tratantes, quienes a final de
cuentas hacen lo que hizo Succar Kuri: toman niñas entre los once y los
trece años, las van entrenando, bajo amenazas las hacen que traigan más
niñitas y, cuando llegan a cierta edad en donde tienen menos control sobre
ellas y ya no son tan productivas, ya no las amenazan y abusan de ellas
sino que las compran y las enseñan a prostituirse y a tener mucho dinero".

A decir de Lydia Cacho, el pederasta Succar Kuri llegó a ofrecer a las
niñas hasta cinco mil dólares a la semana (poco más de 50 mil pesos), a
cambio de que le llevaran más niñas o las vigilaran, por ejemplo.

De acuerdo con datos proporcionados por Cacho Ribeiro, recabados durante su
investigación, "el negocio" de la pornografía infantil se ha convertido en
el más rentable, ya que deja 10 veces más que el de los adultos, es decir,
rebasa los mil millones de dólares al año.

Según datos de Save The Children, apuntó la periodista, en América Latina
se trata al año con entre 700 y un millón de personas.

REDES DE TRATANTES

Su libro no se centra exclusivamente en la trata para fines sexuales, pero
aborda, desde la perspectiva de género, la trata de mujeres y niñas
procedentes de otros países hacia México y de éste como "proveedor" para
otros países.

El centro de la historia de este libro, destaca, es la vinculación de estas
redes criminales con grupos empresariales muy famosos y poderosos del país,
sobre todo del norte y cómo éstos han logrado ejercer vínculos muy sólidos
con políticos afamados que se han convertido en sus protectores o padrinos,
en donde el lavado de dinero constituye el principal delito.

Además evidencia cómo se han articulado estas redes desde áreas
consideradas por los mexicanos como "más dignas y con mayor credibilidad",
como Gobernación, a través del Instituto Nacional de Migración y el área
militar. "Las redes se han acercado a estas áreas y se están convirtiendo
en los grandes protectores de la trata de personas", aseveró.

Analizando el comportamiento del fenómeno de la trata a nivel mundial,
Lydia Cacho señala que está cambiando. Ahora, por ejemplo, Estados Unidos
ha dejado de ser el principal productor de pornografía. Los rusos han
entrado también al mercado abarcando gran parte de él. Otro fenómeno a
destacar, menciona, es que el crimen organizado está diversificando su oferta.

Así por ejemplo, comenta, el narcotráfico ahora también abarca lo que es la
trata de mujeres y la pornografía, "hay un cambio radical en estos negocios
que no se podrían llevar a cabo sin pasar por otros intermediarios, pero
hay forma de perseguirlos e investigarlos", apuntó.

Finalmente, Lydia Cacho, autora de los Demonios del Edén, libro publicado
en 2005, relata que su nueva publicación sobre trata, "revisa la doble
moral cultural que abarca a Jueces, Ministerios públicos, Procuradores,
Subsecretarios de Gobernación y Secretarios de Estado que están permitiendo
que México se convierta en este caldo de cultivo para este tipo de negocios".
Por "razones de seguridad personal" este libro se publicará en diferentes
países al mismo tiempo, además de México, concluyó la periodista.

06/LGL/GG/CV

Posición de Red No a la Trata ante proyecto de Ley

Para RIMA

Publicado en ANRed
http://www.anred.org/breve.php3?id_breve=1994

7 de diciembre del 2006

Reproducimos:

Invitamos a adherir con sus firmas institucionales y/o
personales

CARTA ABIERTA A LAS Y LOS SENADORES/AS Y DIPUTADAS/OS

Posición de la Red No a la Trata ante los proyectos de
Ley presentados.

Queremos expresar nuestro repudio y oposición a los
proyectos que están siendo avalados para ser
sancionados como ley de represión del delito de trata
y que siguen los lineamientos que ponen como requisito
para tipificar el delito y sancionar a los
delincuentes: que éstos hayan actuado cuando la
víctima fuere mayor de 18 años, recurriendo a la
amenaza o al uso de la fuerza o a cualquier otra forma
de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso
de una situación de vulnerabilidad, etc. O sea que se
haya viciado el consentimiento de la víctima. Se
obligaría así, a la víctima y/o a los organismos del
estado (ej. Fiscalías) probar que la misma víctima no
consintió su propia esclavitud.

Cualquier definición de trata debe decir claramente
que el delito se configura aunque la víctima haya
prestado su consentimiento, cualquiera sea su edad.
Proxenetas y explotadores son delincuentes por sus
acciones y no por hechos o condiciones de la víctima.

Si además el tratante actuó mediante engaño, abuso,
violencia, etc, o si las víctimas son menores de 18
años, estas condiciones deben ser agravantes del
delito y no constitutivos de la figura penal.

Las legislaciones latinoamericanas (ej. Colombia) que
en un primer momento legisló siguiendo los
lineamientos con los que estamos en desacuerdo,
tuvieron luego que modificar su legislación penal (año
2005) sancionando que el delito se configura con o sin
el consentimiento de las víctimas, ya que de lo
contrario la ley es ineficaz para perseguir a los
delincuentes y proteger a las víctimas.

LLAMAMOS A LAS/OS DIPUTADAS/OS Y SENADORES/AS A LA
REFLEXION ACERCA DE ESTE TIPO DE PROPUESTAS Y DE LA
PELIGROSIDAD DE LAS MISMAS, DADO QUE SIRVEN PARA
FAVORECER A LOS DELINCUENTES Y APOYAMOS A QUIENES
RESUELVAN LEGISLAR PERSIGUIENDO EL DELITOY PROTEGIENDO
A LAS VÍCTIMAS. LAS PENAS DEBEN SER DE CUMPLIMIENTO
EFECTIVO.

NUESTRO PAÍS ES ABOLICIONISTA POR SU TRADICIÓN
JURÍDICA, POR HABER FIRMADO LA "CONVENCIÓN CONTRA LA
TRATA DE PERSONAS Y EXPLOTACIÓN DE LA PROSTITUCIÓN
AJENA" (N.U. 1949) QUE SE ENCUENTRA VIGENTE Y
ESTABLECE QUE EL CONSENTIMIENTO DE LAS VÍCTIMAS ES
IRRELEVANTE Y PORQUE EL SISTEMA ABOLICIONISTA ES EL
MÁS EFECTIVO PARA LA DEFENSA Y PROTECCIÓN DE LOS
DERECHOS HUMANOS.

Red No a la Trata

Favor de enviar adhesiones a

rednoalatrata@yahoo.com.ar

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Violencia de genero - trata

Página/12 - Las/12
Viernes 24 noviembre 2006

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-3023-2006-11-
24.html

Difundido por RIMA - Red Informativa de Mujeres de Argentina

La misma historia

La historia de Romina Gamarra ya ha sido contada. Ya se dijo que fue
secuestrada, que escapó de una red de trata –una red de proxenetas
que explota sexualmente a mujeres–, que denunció a sus captores y
que más tarde tuvo que desdecirse porque no soportó las amenazas.
Aun así, todavía faltan palabras que necesitan decirse, que exigen
ser escuchadas.

Por Marta Dillon

Hay experiencias que no se pueden narrar sin tomar distancia de las
cicatrices que dejaron en el cuerpo. O de la herida que reclama su
presente continuo: esto no pasó, esto pasa, esto me abre los ojos en
plena noche y el latido en el pecho huele a miedo. Y sin embargo
así, con el despojo que sufren las palabras expropiadas de su rastro
de sangre, pareciera que no es posible decir lo que hay que decir,
lo que se necesita escuchar, lo que es necesario transmitir. Hay que
ponerse en el lugar. Hay que poder ver el tapizado del auto en el
que una mujer es metida a la fuerza. Una mujer no, una nena de 18
que iba a escuela privada y quería estudiar porque su padre nunca
aprendió a leer y escribir. Una nena alta y de sonrisa ancha como
una tajada de melón, buena merca para los captores. Buena merca,
habrán dicho, porque no se conformaron con un no como respuesta a su
oferta de trabajo. Trabajo, ja. Romina Gamarra no creía en fantasías
de colores, no creía en eso de servir copas, ni siquiera de los
cientos de dólares por día. Por eso había dicho que no y por eso la
subieron a la fuerza, la mano masculina apoyada en el cuello, la
cara contra el tapizado, mojándose, oliendo a humedad, a sudor y a
miedo. Hay que escuchar la orden de no llorar. No llorar ni gritar,
la boca bien cerrada, pendeja de mierda, porque si no vamos a
reventar a tu hermano y a toda tu familia, puta. Porque a los que
roban mujeres como se roba ganado les encanta llamar puta a su
mercadería. Para eso las quieren, para putas y es mejor que lo vayan
aprendiendo desde temprano. No sabe dónde va. No sabe qué le va a
pasar pero no es difícil de pensar. ¿O sí? ¿Es posible pensar que de
un momento a otro se habrá perdido el nombre, mejor perderlo porque
tenerlo es recordar la calle, la cama propia, la comida en casa, el
tiempo que se va en la esquina, los chismes con las amigas? ¿Es
posible imaginar, para la misma chica de sonrisa melón, que su
cuerpo será un lugar de paso y desove, que soportará la embestida y
todavía peor el toqueteo, la inspección, la palabra en el oído que
halaga o insulta, qué importa si es para otra, es para la que abre
las piernas porque así se sobrevive, deseando que las horas pasen,
que éste se vaya aunque después venga otro, y otro, y otro? ¿Cómo se
cuenta esta historia? ¿Cómo se cuentan los días cuando los días no
empiezan o terminan más que con un ruido de llaves, el retiro del
dinero, la orden de lavarse, la amenaza siempre lista para que todo
siga como debe ser y debe ser es así, boca cerrada, piernas
abiertas? Tal vez pueda contarse por la grieta que se abre cuando
dos mujeres en las mismas condiciones hablan, cuando se confiesan el
nombre verdadero, la edad, la procedencia. Romina habló de al menos
cinco chicas, todas de Santa Fe, todas menores, alguna, incluso,
podría tener menos de 15. Nadie preguntó por ellas. Tal vez sus
pedidos de paradero duermen como durmió el de Romina en algún
juzgado donde se presupone que las chicas se van de la casa, se
pelean con sus padres o madres si los tienen, se enamoran y se
emparejan. Más cuando son tan marginales. Marginales, dicen, no
marginadas como se debería decir. Porque lo cierto es eso, hay quién
las hace a un lado y piensa `estas chicas son descartables, si no se
embarazan se hacen putas'. Hay quien las hace a un lado cuando
debería protegerlas y de ese lado está el corral donde se van a
cazar presas fáciles para el mercado de carne; total, ya las
hicieron a un lado. Entre ellas saben otras tantas cosas, saben lo
que han soñado, guardan en algún pliegue de la piel su nombre y
apellido, saben del asco, la arcada, el saque para resistir, fingir
para que se vaya, decir sí para que no duela, no pegue, no delate.
Saben que a pesar de todo siempre es posible hacer planes para huir,
sobre todo si se cuenta con una sonrisa melón, un sueño concreto que
casi se arañaba y la certeza de que es posible contar con alguien
más. Si no no es posible llamar a papá y decirle, vení a buscarme,
no le digas a nadie, vení por favor y esperame que en algún momento
voy a salir. Y que papá viaje y espere. Que llegue sin saber leer
carteles y que no dude.

Todo esto ha sido contado. ¿Ha sido contado? ¿Es posible contarlo y
que al leerlo o escucharlo el cuerpo sienta la herida como una
súbita debilidad, la bronca como un latido, la impotencia como el
olor de esos cuartos con rejas en donde se come se duerme se coge?

Es curioso, Romina se escapó de su cautiverio de explotación sexual
casi al mismo tiempo en que desaparecía Jorge Julio López, el
albañil que testificó contra Miguel Etchecolatz y del que se sabe
nada. A Julio lo ajusticiaron por hablar cuando Romina y su amiga
María Cristina empezaban a decir. Sesenta días después, las chicas,
amenazadas, desprotegidas, solas, se callaron. Lo que dijimos no lo
dijimos, insistieron y nadie repreguntó. Sesenta días después, no
hay nada que decir de Julio López. Un abismo separa estos casos y
sin embargo, la impunidad los acerca. La trama de la impunidad se
rompe y se reconstruye, igual que le crecen las patas a las arañas
cuando se las arrancan. Las redes de trata se perforan pero vuelven
a tejerse. ¿Porque no se puede contar esta historia o porque no se
puede escucharla? Mientras no haya respuesta, habrá que seguir
contando, hasta que algún sonido, alguna sensación, perfore la
indiferencia y entonces ya no se pueda tolerar la falta de palabras
para escribir otra historia.

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Entre Ríos: investigan una denuncia

Clarín
http://www.clarin.com/diario/2006/11/14/policiales/g-04501.htm

TRATA DE PERSONAS: ¿MUJERES A URUGUAY?

Verónica Toller GUALEGUAYCHU. ESPECIAL
gualeguaychu@clarin.com

Adolescentes entrerrianas estarían siendo llevadas por la fuerza al Uruguay por proxenetas para ser prostituidas, según una denuncia que investiga el gobierno provincial.

La investigación comenzó a partir de una denuncia formulada en Gualeguaychú este año y que fue difundida en distintos medios locales.

Gladys Piedrabuena, una ex prostituta, reveló en una entrevista radial que "menores entrerrianas, algunas nada más que de 13 años, serían llevadas periódicamente a Fray Bentos para ejercer la prostitución, donde las contratan empresarios extranjeros que se encuentran en la zona".

La mujer aportó datos y se ofreció a corroborarlos ante la Justicia. Dijo que le daba "mucha bronca la hipocresía de esta gente; hay un manoseo infantil indignante".

Las chicas serían llevadas al Uruguay vía Concordia-Salto y Colón-Paysandú, explicó. Sus dichos tuvieron inmediata repercusión mediática, e incluso, algunos asambleístas de Gualeguaychú reconocieron estar enterados del tema.

La titular del Consejo Provincial del Menor, Dora Jávega, inició entonces una investigación.

En tanto, el pasado 1ø de noviembre, la Agencia Prensa Latina informó que en Uruguay existe un probado movimiento de trata de mujeres destinadas a Italia, según el capítulo local del estudio en marcha de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

La investigación estuvo a cargo de la ONG Ciudadanía 21. El relevamiento dio como resultado la comprobación de que hubo chicas menores de edad, de entre 15 y 16 años, ejerciendo al prostitución forzadas por adultos. Allí también surgió que el departamento uruguayo donde más casos se registraron es el de Paysandú.